¿Quién será el próximo?

SANTIAGO

La sangría de la nacional 550 entre Santiago y Sigüeiro es imparable; aun así, las iniciativas para mejorar la seguridad vial en este punto negro brillan por su ausencia

12 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El tramo de la carretera nacional 550 que discurre entre Santiago y Sigüeiro ya es, por derecho propio, el punto más negro de la red viaria compostelana.

Prácticamente, no hay semana en la que los medios de comunicación no informen de algún accidente de tráfico con consecuencias fatales, sobre todo en la recta que discurre paralela a las instalaciones centrales de Finsa.

El domingo, la catástrofe se produjo escasos kilómetros más allá, después de la gasolinera, en la zona de bajada en curva. Pero las causas del problema son comunes a todo el trazado: problemas de señalización, inexistencia de una mediana de hormigón -pedida hasta la saciedad, sin que nadie tenga la propuesta en cuenta- y también, y no menos importante, la responsabilidad directa de los conductores que corren más de la cuenta, que adelantan cuando no deben y que se muestran incapaces de adaptar la conducción a las condiciones de la vía, especialmente cuando llueve.

El accidente del domingo por la noche, en el que un niño de siete años resultó muerto -a pesar de que viajaba con el correspondiente sistema de retención en su asiento-, eleva el saldo mortal de este trayecto a quince víctimas desde 1995. Pero seguramente no será el último.

Tanto quienes viven a ambos márgenes de la carretera como el propio alcalde de Santiago no se cansan de repetir, desde hace quince años, que los responsables de la vía -el Ministerio de Fomento- no hace todo lo posible para mejorar sus condiciones, sin que eso descargue de responsabilidad a quienes pisan el acelerador de más o descuidan el volante hasta el punto de jugarse su vida y de poner en peligro la de los demás. El 15 de abril, el portavoz del Bloque Nacionalista Galego en el Congreso de los Diputados, Francisco Jorquera, pedía a Fomento que acometa, con carácter de urgencia, la actuaciones necesarias para mejorar la seguridad vial en la Nacional 550. Hasta ahora, poco más se ha visto que un radar móvil de la Guardia Civil de Tráfico sacando fotos de vez en cuando. La existencia de una mediana de hormigón en las curvas donde se produjo el accidente mortal del domingo podría haber evitado la tragedia.