Este profesor universitario coincide en que uno de los atractivos de Santiago es su significación simbólica
12 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Santiago es durante estos días el escenario de un seminario internacional, Urbes Europaeae , en el que expertos de distintos campos tratan de adentrarse en los entresijos de la ciudad europea desde múltiples puntos de vista: literatura, geografía cultural, discursos políticos, sociales o urbanísticos. El director del encuentro, Javier Gómez-Montero, resalta que hay que conservar las raíces de estas urbes para mantener su atractivo.
-¿Las ciudades europeas tienen nexos comunes y exclusivos?
-Sí, por ejemplo, un imaginario cultural creado muchas veces a base de literatura que ha ido variando a lo largo de los siglos, medievales, modernistas, e incluso antes en el Renacimiento, cuando hubo una serie de utopías sobre la ciudad italiana, altamente utópica. Ahora nos planteamos una cuestión, ¿hacia donde deriva la ciudad europea? Puede mantener sus dimensiones y una concepción humanista, ¿o va a ser pasto de la globalización y va a derivar hacia las megacitis (Lagos, Manila, México, Sao Paulo)? De hecho estamos estudiando modelos de una metrópolis europea en la que hay centros, pero también centros periféricos, simbólicos y administrativos, que son capaces de armonizarse.
-¿Qué futuro le queda a pequeñas urbes como Santiago?
-El privilegio de la ciudad europea es la persistencia de sus raíces. El imaginario cultural hace identificables a estas urbes. Delhi, Pekín o Lagos tienen más problemas de identificación. Santiago, precisamente, lo que tiene son unas raíces muy fuertes, y estas ciudades han de saber mantener esas raíces porque de ahí se deriva toda la significación simbólica que las va a hacer atractivas. Y precisamente la cultura europea necesita y busca sus raíces. El individuo es todavía una figura muy fuerte que puede subjetivar el mundo a través de una experiencia personal, y las ciudades identificables son aquellas que van a atraer siempre al viajero europeo.
-¿Santiago cuenta con ese atractivo?
-Hemos estudiando la constitución del lenguaje simbólico de ciudades como Santiago. La peregrinación jacobea, que antes era un itinerario para unir lugares sagrados, ahora lo que hace es unir ciudades y darles un lenguaje simbólico. Esto se convierte en un gran privilegio. De ahí deriva el futuro de esta red de ciudades conectadas. Por eso escritores de Santiago como Torrente Ballester han sido creadores del lenguaje simbólico de la ciudad.
-¿La estructura de las ciudades europeas influye en las relaciones personales de sus habitantes?
-Yo creo que sí. La ciudad conforma incluso el modo de pensar. Una de las grandes cuestiones de nuestro tiempo es el espacio, en qué medida estamos en el mundo, mientras que antes se tenía como referencia el tiempo. Esto implica una gran conciencia de estar en el territorio, y a medida que vamos conociendo más mundo, la necesidad de enraizamiento es igualmente mayor, por eso el vínculo con la ciudad natal de toda persona es fundamental. El lugar de la infancia es el lugar de la felicidad.