24 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
El concejal de Turismo podría montar un taller para cocinar encuestas, muy en su línea, porque de un tiempo a esta parte es lo único que está haciendo por el sector. Las cifras de Santiago, siendo competitivas, empiezan a indicar una inquietante decadencia que, con todo, no es tan grave como la paralización del departamento municipal, sin rumbo político ni profesional tras la dimisión del eficaz Gaztelumendi. El alcalde debería reaccionar ya y asumir personalmente la gestión del Xacobeo, la Expo de Shanghái y las negociaciones con Ryanair, porque cada día que pasa Compostela compra un billete de ida hacia el fracaso.