¿Mujeres y hombres procesan igual las palabras? ¿Se capta antes un término negativo o uno positivo? La psicolingüística tiene respuesta a todas estas incógnitas
22 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El noveno simposio estatal de Psicolingüística arranca mañana en Santiago con la presencia de ochenta participantes, cuatro conferencias plenarias, 33 comunicaciones orales y 23 pósteres. Un encuentro a primera impresión especialmente abstracto, en el que se tratarán temas como el procesamiento atencional y el recuerdo de palabras emocionales, o el nivel lector y su relación con la génesis de inferencias causales de contenido emocional.
Pero la cercanía y sobre todo la aplicación práctica de esta ciencia es muy superior a lo que se cree. Carlos Acuña, filólogo, e Isabel Fraga, psicóloga, son los organizadores de este evento en el que tratan de estudiarse los factores psicológicos y neurológicos que capacitan a los seres humanos para la adquisición, uso y comprensión del lenguaje. «La psicolingüística pretende averiguar cómo la mente procesa el lenguaje». Y tratan de desentrañar este cómo no tanto a nivel de fonemas, sino ya al de palabras y oraciones.
La psicolingüística moderna busca como se procesa en función de las lenguas, el género, o incluso las nuevas tecnologías. Las mujeres, por ejemplo, tienen más facilidad para entender, pero la diferencia es mínima, mucho más pequeña de lo que a priori se puede creer. Sin embargo, ellas son más sensibles a materiales neutros (palabras que no implican una emoción).
Respecto a aquellas palabras que tienen contenido emocional, el ser humano procesa con mayor rapidez las negativas. Para Acuña y Fraga, esto es consecuencia de la teoría darwiniana y del hecho de que está más atento a lo negativo, para poder reaccionar. Otro ejemplo del funcionamiento de la mente y el lenguaje, cuando alguien dice la palabra mordisco o patada, activa neuronas que se activan cuando se da realmente una patada o un mordisco.
Palabras y significados
Otras manifestaciones de la forma de procesar el lenguaje es que si en una pantalla de ordenador se sitúa la palabra nube en la parte superior e inferior, el ser humano procesa antes la que está situada arriba. Si la palabra es infierno, se procesa antes la de abajo.
Acuña señala sin embargo que el procesamiento no es diferente en función de las lenguas, por mayor diferencia que haya entre la riqueza del léxico de unas y otras. Lo que está claro, apuntan los científicos, es en descartar las teorías de que algo no existe sino se nombra, aunque sí coinciden en que hay un cierto relativismo. «No es verdad que la lengua condicione la percepción de la realidad, un noruego y un español tienen la misma percepción, pero sí hay un ligero relativismo».
Los dos coordinadores del simposio confirman además que los bilingües son capaces de ejercitar un control emocional mayor, incluso en otro tipo de tareas ajenas al lenguaje, porque les cuesta menos trabajo mantener la atención.