Los grupos políticos analizaron durante más de tres horas, en la primera sesión de estas características, el último año de gobierno sin llegar a ningún entendimiento
16 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El debate sobre el estado del Concello de Teo puso de manifiesto las visiones antagónicas del último año de trabajo del grupo de gobierno, formado por seis ediles del BNG, y la política de oposición del PP (6), PSOE (4) y del independiente Manuel Parajó. El pleno arrancó con una intervención de casi una hora del alcalde, Martiño Noriega, que fue desgranando una por una las diferentes áreas de trabajo de su equipo y sus logros.
Uno de los campos destacados fue la puesta en marcha de programas de conciliación familiar y laboral, la vía de diálogo abierta con la comunidad educativa y las mejoras en varias instalaciones. También se refirió al desarrollo de una política cultural, que el independiente Parajó tildó de partidista, y a los trabajos de mejora de la red viaria. Noriega aludió a la decisión de su equipo de «manter unha tolerancia cero» en materia urbanística, una política que materializó en el envío de distinta documentación a la Fiscalía. Eso sí, el alcalde quiso aprovechar la oportunidad de recordar que estos trabajos se asumían con un punto de partida muy negativo desde el punto de vista económico.
Estos reproches a la etapa anterior fueron rebatidos primero por Manuel Parajó y posteriormente por Armando Blanco. El primero instó a los nacionalistas a «mirar para adiante» y los acusó de haber criticado políticas que ahora desarrollan en el gobierno. También acusó al BNG de no propiciar el acuerdo con los demás partidos para asuntos de relevancia para Teo, algo a lo que también aludió el PSOE. Además, el independiente llegó a afirmar que en Teo «a política de emprego non funciona, e se algo hai é porque Parajó lles busca algún emprego».
Victimismo
Tras Parajó intervino el portavoz socialista, Jano Leis, que consideró este debate «un exercizo de profundización da democracia», instaurado a propuesta de su partido. En su discurso acusó al gobierno local de presentar una visión «optimista» de la situación de Teo, lo que el PSOE no comparte. La ve altamente preocupante. Como ejemplo de la gravedad de la situación, el socialista denunció que el año pasado se había producido una importante reducción de ingresos del sector urbanístico. También cuestionó las denuncias formuladas por el Concello sobre presuntas irregularidades porque, a su juicio, además de «aplicar unha dobre vara de medir» crean un «fenómeno de desconfianza».
El portavoz popular y ex alcalde, Armando Blanco, inició su intervención preguntándole a los nacionalistas «cando van deixar de ir de vítimas». Buena parte de su discurso lo dedicó a descalificar la auditoría encargada por los actuales gobernantes y a cuestionar el papel desempeñado por estos en la tramitación del Plan Xeral. También acusó al regidor de prácticar la política de «saír na foto» y de actuar con prepotencia.
Uno de los ejes del debate de ayer fue la elección de obras con cargo al Fondo Estatal de Inversión. PP y PSOE criticaron que los fondos no sirviesen para ejecutar proyectos de gran calado como la construcción de una guardería en Cacheiras, tal y como demanda la ciudadanía y como se había acordado en un pleno.
«Españolescola»
Este argumento encontró una contundente respuesta del gobierno, cuyo portavoz, Rafael Sisto, acusó a ambos grupos de haber vetado la construcción de una galescola en la citada localidad de Cacheiras, un proyecto que, dijo, no supondría coste alguno para el Concello, a diferencia de si se ejecuta con el Fondo Estatal, porque detraería un buen pico del presupuesto para otras obras. Sisto señaló que la prioridad para Teo es una escuela infantil, sea de la naturaleza que sea. Por ello, en tono irónico afirmó: «Se a nova Xunta nos fai unha 'españolescola', nos firmamos xa».