El tradicional encuentro del Martes de Pascua volvió a plasmar buena voluntad de ambas corporaciones para emprender proyectos comunes, pero faltan los hechos
15 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Padrón y Rianxo se encontraron ayer en la capital del Sar con motivo del Martes de Pascua. Ambas corporaciones se estrecharon las manos en el Paseo del Espolón, lugar en el que realizaron la primera de las ofrendas florales, en este caso ante la estatua de Rosalía de Castro. Después se desplazaron a pie hasta el Jardín Botánico para depositar otro ramo, ante el busto de Castelao, todo ello con música de la la banda municipal.
Ya en el salón de plenos del Concello, fue el alcalde de Rianxo, Pedro Piñeiro, el que comenzó las intervenciones para resaltar el «sentimento» que tiene el encuentro anual en Pascua de ambas corporaciones, en el que se repiten las ofrendas a las figuras más representativas no solo de ambas villas sino también de Galicia, según dijo Pedro Piñeiro. Este agradeció la «hospitalidade e cariño do pobo de Padrón», al tiempo que aprovechó para invitarlo a las fiestas de la Guadalupe de Rianxo, que se celebran en septiembre.
Por su parte, el alcalde de Padrón, Camilo Forján, fue más allá en su discurso, al igual que hizo el Lunes de Pascua durante la recepción de los ediles de Santiago. Forján apostó por «plasmar en algo» la relación de hermanamiento entre las villas padronesas y rianxeiras y, además, «non é sin tempo», dijo. Por este motivo, emplazó a Pedro Piñeiro a que su paso por la Alcaldía de Rianxo, al igual que la de Camilo Forján por la de Padrón, «quede marcada por algo que fixemos» de forma conjunta ambos Concellos. En este sentido, apuntó un plazo: el próximo año. Por el momento, Padrón tiene «actividades en planificación» e invita a Rianxo a que, de cara al 2010, «podamos decir algo máis que palabras». Pedro Piñeiro aseguró que «recollemos o reto» para que la relación entre Padrón y Rianxo «non se reduza a Pascua e a Guadalupe».
Breve
Al igual que sucedió con el acto de Santiago, el de ayer también fue bastante pobre en cuanto al contenido de los discursos oficiales de ambos alcaldes pero, como dijo el de Rianxo, lo breve, doblemente bueno y las intervenciones, desde luego, fueron especialmente cortas.
Tras los discursos, el alcalde padronés invitó a los ediles de la corporación de Rianxo a participar en los actos del programa de fiesta previstos para lo que restaba de día, entre los que mencionó la llegada de la carrera clásica de ciclismo, la entrega de premios a los vencedores o el partido amistoso de fútbol.