Antonio Olives (Santiago, 1976) sabe lo suyo de divorcios, pues desde hace dos años dirige en la avenida de Lugo un gabinete de psicólogos especializado, entre otros campos, en el de las relaciones de pareja.
-Usted, obviamente, no es de los que prefieren lavar en casa los trapos sucios. ¿Por qué?
-A la gente que se ve en este tipo de situaciones, cuando la vive desde dentro, no le viene nada mal contar con una perspectiva desde fuera, la visión de un profesional. Si carecen de ella, ambas partes continuarán reafirmándose en sus posturas y la solución difícilmente llegará.
-¿Pero qué hace exactamente un terapeuta de pareja?
-Pues romper con esas interacciones negativas en la relación, hacer ver los comportamientos del uno que inciden negativamente en el otro y viceversa.
-¿Y ha salvado así muchos matrimonios en su carrera?
-Sí, quiero creer que sí, aunque confieso que no he realizado un seguimiento a largo plazo de cada caso en concreto.
-¿Cuánto tiempo necesita para reconducir una crisis?
-Depende un poco de los objetivos que cada pareja se plantee. Por estudios, sabemos que los casos en los que no se percibe alguna mejoría tras las primeras sesiones seguramente no tendrán remedio. Por lo demás, la media aquí es de entre cinco y seis sesiones espaciadas quincenalmente. Así que el tratamiento es de dos o tres meses.
-Así que usted puede salvar un matrimonio en dos meses.
-[Entre risas]. No, yo no diría eso. Pero sí que en ese tiempo se puede acabar con las interacciones y las pautas negativas .
-¿Y de esto recae la gente?
-En base a investigaciones publicadas, el índice de recaída es mucho mayor que en otro tipo de casos. Por encima de un 30% de las parejas en principio reconducidas terminan divorciándose a los dos años. Pero, en el otro lado, ese 70% restante, no.
-Piense en una de esas personas que se hallan al borde de la ruptura con sus cónyuges. ¿Qué mensaje le lanzaría?
-¡Buff! No me atrevería a decirle nada. Simplemente que, si tiene dudas, busque un apoyo profesional. Pero no me gustaría apostar en genérico ni por las segundas oportunidades ni por romper con lo anterior.
-¿Cómo?
-Pues eso, que aquí ayudamos a la gente a conseguir sus propios objetivos más que a marcárselos y guiarlos hacia ellos. No siempre se ha de buscar que la pareja siga junta. A lo mejor, el éxito terapéutico es llegar a la conclusión de que cada uno debe ir por su lado, cortar. No tiene por qué ser un fracaso.