«Hay que apretarse el cinturón, pero en otras cosas»

La Voz

SANTIAGO

Vinculada a Manos Unidas desde finales de los setenta, la psicopedagoga María José Fernández Cervera, no obstante, aún conserva esas ganas de trabajar por la causa inherentes a cualquier primerizo. «No hace falta ser creyente; toda persona con sentido de la justicia debería ver la necesidad de acabar con las vergonzosas diferencias existentes entre los países desarrollados y los que no lo son», proclama esta santiaguesa de 65 años.

-Los números cantan: la crisis merma sus ingresos.

-Claro que está afectando. Gente que ha perdido su trabajo, gente que ya no llega a fin de mes... Eso no ayuda.

-¿Cómo se persuade hoy en día a la población de que ha de colaborar con ustedes?

-La gente debe pensar cómo va a influir en el tercer mundo la crisis que vive en el primero; será un desastre total. Y darse cuenta de que su ayuda para evitarlo es muy necesaria, ahora más que nunca. Si aumentan las necesidades, no pueden bajar los recursos económicos para satisfacerlas.

-Dígale eso a un recién parado con la que cae...

-Pues le digo que nos tenemos que apretar el cinturón, sí, pero en otras cosas, aunque nos cueste mucho. Eso le diría.

-La organización cumple 50 años en este 2009. ¿Objetivos cumplidos, metas futuras...?

-Pues, sinceramente, después de este medio siglo desde la fundación, nos gustaría haber desaparecido, de verdad. Pero realmente seguimos siendo necesarios porque el abismo Norte-Sur incluso es hoy mayor que en aquella época.

-¿Qué frente necesitan reforzar de cara al futuro?

-Mire, a mi modo de ver, los medios para recaudar no son todos válidos. Me satisface más obtener una modesta aportación vía sensibilización escolar que un dineral durante una cena de gala organizada para dar de comer a quienes nunca pueden cenar. Apuesto más por la educación por el desarrollo, por el trabajo en colegios, por la concienciación social, que por acciones de otro tipo.