Emilio Penas está especialmente satisfecho con el polígono NovoMilladoiro, «un éxito -dice- basado en un proceso desarrollado desde la lógica: primero se impulsó su carácter industrial y comercial; después vino la parte residencial; y ahora tenemos que ponerle la guinda, que es el centro comercial y de ocio que vertebrará una zona que ha tenido un crecimiento espectacular». -Qué mal momento para lanzar un centro comercial, ¿no? -Lo es, de verdad. Santiago Sur tiene un 50% de responsabilidad en este proyecto, y la otra mitad está en manos de una empresa especializada en este tipo de centros que es líder en España, así que tenemos puestas muchas esperanzas, pero la coyuntura es la que es y la obra sigue, aunque un poco más lenta. Estará lista en el 2010. -¿Y cómo van los contenidos del centro comercial? -Fueron bien al principio y ahora van más despacio... Con toda honestidad, el mercado mandará, pero estoy tranquilo. -Usted apuesta al mismo tiempo por Ames y Santiago, dos enemigos irreconciliables desde el punto de vista inmobiliario... -A mí me gusta el sur de la ciudad. Por el clima, porque es más fácil de caminar, por los servicios... El éxito de Ames tiene una explicación muy sencilla, y es que su plan general llegó en el momento perfecto del ciclo, y le dio alas. Y mientras Santiago... -¿Qué espera del nuevo ensanche previsto en el norte? -Pues sinceramente, poco o nada. Está ahí dibujado, muy bien, pero el ritmo lo va a marcar el mercado, y hoy en día la gente necesita fiabilidad, tocar y ver para creer, no quiere proyectos virtuales ni asumir riesgos. -¿Es cierto eso de que Santiago aguanta mejor el tirón? -Santiago es un mercado singular marcado por las cooperativas de viviendas, y sí se puede decir que aquí no hubo una burbuja inmobiliaria como ocurrió en Alicante, Madrid, o más cerca, en A Coruña y Vigo. -¿Cómo ve la actuación de las administraciones públicas? -Me preocupa que en los próximos años los ayuntamientos se queden sin dinero, porque dejarán de invertir en equipamientos y en servicios comunes que son determinantes para que existan zonas residenciales de calidad. -Aunque no le guste hacer de gurú, ¿se atreve a ponerle fecha de caducidad a la crisis? -El futuro está revuelto, pero sí estoy convencido de que en un año o quizá dos sabremos con total certeza cuál es su verdadera dimensión, y para entonces debemos estar con el dinero preparado para comprar más suelo y lanzar nuevos proyectos.