Lo clásico triunfa en Nochevieja: los chicos están abonados al traje y ellas optan por los vestidos largos, no siempre nuevos
30 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Algunos aprovecharán el del año anterior. Otros tienen guardado el suyo en el armario desde hace semanas. Los menos, se volvían ayer locos para buscar los complementos. Y los más rezagados todavía andaban a la procura de algo que ponerse el día 31. Sin embargo, y aunque para algunos se trata de un verdadero quebradero de cabeza, las tendencias para Nochevieja tampoco deparan sorpresas este año. Ellos, traje y corbata. Ellas, vestido largo. Lo clásico es siempre una apuesta segura, y más allá de algunas estridencias que estos días se pueden ver en los escaparates de Santiago, lo más vendido son los colores oscuros y las formas discretas.
Solo en vestirse, los compostelanos llegan a gastarse el 31 de diciembre unos 200 euros. Ellas un poco más, porque al traje básico hay que sumar los complementos: un par de zapatos de fiesta, un bolso, un chal y unos pendientes pueden llegar a incrementar en 100 euros el presupuesto del modelo de Nochevieja. Sin embargo, este año la gente se ha apretado un poco más el cinturón, y aunque no renuncian a ponerse elegantes para despedir el año, ajustan mucho más el presupuesto. Lo más sencillo es darse un paseo por tiendas de prêt à porter, donde por unos 100 euros uno puede salir vestido de fiesta de la cabeza a los pies, detalles incluidos.
Tendencias renovadas
Aunque en las tiendas confirman que las santiaguesas siguen decantándose por los vestidos largos, algunas se apuntan a acortar un poco las faldas. Las menos, optan por los pantalones. Marlene Dietrich inspira a unas pocas que se atreven a revisar el esmoquin con mirada femenina: camisa de seda, pantalones anchos y tacones de vértigo. Y si que lo que se ve es importante en Nochevieja, lo que va bajo la ropa no se queda atrás. La lencería se torna en superstición y el rojo es el color estrella de la ropa interior. El abanico de precios es muy amplio, y se pueden adquirir conjuntos que no superan los 30 euros o rascarse el bolsillo y hacerse con lencería fina. Lo importante es atraer la suerte para el nuevo año.
Los gastos siguen multiplicándose después de colgar de la percha el modelo para las primeras horas del nuevo año. Después de devanarse los sesos intentando escoger traje, toca el turno de pasarse por la peluquería, que mañana, como el resto de los años, se convertirá en un hervidero. Lo más básico, un buen corte, recogido y maquillaje. Sin embargo, habrá quien se deje llevar por el hedonismo y horas antes de despedir el año repase hasta el último detalle.