27 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
Las últimas intervenciones públicas del año en el pazo de Raxoi retratan a la perfección la baja forma en la que se encuentra la política municipal. El alcalde, hablando de proyectos sin que se vea funcionar una sola máquina. El jefe de la oposición, haciendo una labor zafia, carente de estilo y con argumentación pobre. Y el socio nacionalista, desaparecido literalmente.