Sin cafetera, sin congelador y sin plancha. Y además, sin luz. Así se quedó ayer una establecimiento de Rosalía de Castro entre las 10.20 y las 11.15, «as horas máis fortes de traballo». El dueño calcula que debido al corte en el suministro eléctrico, perdió alrededor de 150 euros. «Había unhas 40 persoas cando quedamos sen electricidade e marcharon todas», comenta. ¿La ironía? En la acera de enfrente había luz.
Y es que los operarios de la compañía de cable R que trabajaban en unas obras de canalización cerca del hotel Peregrino picaron un cable de media tensión, un error que afectó a 32 transformadores eléctricos y, de rebote, a la parte baja del Ensanche, Santa Marta y A Choupana. Los únicos que se libraron fueron los vecinos de Montero Ríos. Así, durante 20 minutos algunos y hasta 63 minutos otros, tuvieron que dejar lo que estaban haciendo porque no había luz. A algunos, como al dueño de la cafetería de Rosalía de Castro, le supuso un perjuicio grande. Otros, como los trabajadores de la librería Fonseca, lo califican de incomodidad. «Máis que problemas era a incomodidade á hora de buscar os libros». Y es que los 30.000 títulos de la librería se buscan a través de un programa informático y si no hay electricidad, no hay ordenador.
«Normalmente non teriamos problema, porque ao ser unha librería universitaria, veñen pedir os libros do día a día e están localizados», relata el encargado del establecimiento, José Rodríguez. Sin embargo, como reza la ley de Murphy, si las cosas pueden ir a peor, irán a peor. «Xusto veu alguén preguntando por un libro de poesía que non sabiamos se tiñamos e houbo que mirar andel por andel a ver se estaba». Después de un trabajo de chinos, el cliente se fue con las manos vacías. El libro estaba agotado.
Por su parte, Unión Fenosa aseguró que en algunas zonas del Ensanche compostelano la electricidad regresó tan solo 20 minutos después. «Hubo zonas en las que sí tardó sobre una hora, pero se debió a que al afectar a 32 transformadores hubo que comprobar el suministro palmo por palmo», explicaban ayer desde la compañía eléctrica.
Aunque la incomodidad fue la tónica general, lo realmente peligroso fue que los semáforos dejaron de funcionar. La Policía Local de Santiago está preparada para estos avatares, y desde la comisaría comentaron que en principio, a través de las señales, se puede regular el tráfico. «De todos os xeitos, se a cousa se pon complicada mándase a algún axente a regular o tráfico nos cruces máis conflitivos», aseguraron.