La torre de control de Lavacolla, acabada hace más de un año, no funcionará hasta avanzado el 2010

J. C.

SANTIAGO

06 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La nueva torre de control de Lavacolla, de 46 metros de altura, tiene desde hace un par de años el honor de ser el cuarto edificio más alto de la ciudad (detrás del Gran Hotel, la torreta de la TVG y, claro, la Catedral), pero poco más. Hasta bien avanzado el 2010 la estructura aeroportuaria solo será un bonito adorno que en el mejor de los casos vigilará las obras de la nueva terminal, que en teoría deberían extenderse a sus pies.

La obra civil está acabada desde hace más de un año, pero la única actividad que hay en la torre es la de los guardias de seguridad que la vigilan por turnos. En teoría, este año debería iniciarse su equipamiento, y para ello los Presupuestos del Estado han reservado una cantidad que ronda los 4,5 millones de euros. La instalación y puesta en marcha será lenta, entre otras cosas porque la gran mayoría de los aparatos que convertirán a Lavacolla en el referente del control aéreo en el noroeste peninsular se tienen que hacer a medida y con las últimas tecnologías. Y en esas estarán a lo largo del 2009. Ya en el 2010, se iniciarán las pruebas de funcionamiento y con suerte se podrá ejecutar el traslado de las viejas instalaciones a las nuevas, más modernas y con bastantes más competencias aéreas.

La actual podría seguir en pie

Es aventurado asegurar qué pasará con la actual instalación, porque su futuro está ligado al de la terminal, y de momento Aena no se ha expresado ni a favor del indulto ni de la piqueta. De mantenerse, lo hará como torre de contingencia, al igual que ha ocurrido en otros aeropuertos españoles renovados en los últimos años.

En estos momentos, entre 30 y 35 personas trabajan en los diferentes puestos de control de la torre, que tendrán varios meses de adaptación para manejar los nuevos aparatos. Entre ellos, tendrán que utilizar una especie de canal de comunicación de voz y datos entre los controladores destinados en tierra y los pilotos de los aviones, ya se encuentren en pista, aproximándose o simplemente de tránsito por el cielo gallego.

Este equipo, de última generación, se ha instalado recientemente en los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Valencia y Málaga y las primeras pruebas podrían comenzar en abril del 2009.