Entre la pashmina y la palestina

Stela Sánchez

SANTIAGO

Los santiagueses no asumen demasiados riesgos con la ropa e, influenciados por el clima, optan por prendas más cómodas y prácticas adaptándolas a diferentes estilos

07 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El fondo de armario de los santiagueses está definido por un factor determinante: el clima. Además, socialmente es una ciudad influenciada por un poder adquisitivo alto pero gracias a unas rentas medias elevadas -mucho funcionario- y no porque exista dinamismo empresarial. Pero seguramente si Carrie Bradshaw visitara la ciudad dejaría los Manolos en el armario para calzarse unas buenas katiuskas. Iria Belenguer, dueña de la tienda Bloom, asegura que «en otras ciudades pueden atreverse con otras prendas pero aquí el clima nos condiciona. Además es una ciudad en la que se va andando a todas partes, así que la gente opta por ropa más cómoda». Sin embargo, Bettina Buchwald (Tuvalu), con una visión más internacional, considera que a veces la preocupación por la imagen se impone a la comodidad. «A veces observo que algunas mujeres lo pasan un poco mal caminando en tacones por las calles enlosadas», dice.

Según algunas opiniones, Santiago padece un «exceso de hipismo ». A pesar del amplio abanico de posibilidades, una característica permanece: la falta de riesgo. Los santiagueses no acaban de dar ese paso al frente que convierta a la ciudad en un auténtico ejemplo cosmopolita. Las socias de Elsavadeboda, grandes conocedoras del mundo de la moda, consideran a Compostela «una ciudad pequeña, donde todo el mundo se conoce, y eso impide que la gente se desinhiba. Si bien, gracias a la Universidad y a que es una ciudad culturalmente atractiva, siempre surgen influjos que inspiran, principalmente a los más jóvenes».

Las tendencias se dejan ver en la ciudad, pero siempre con retraso como explica Eva Oro, de Los Sastrecillos Valientes: «Llegan como dos años tarde. Ahora todo el mundo lleva pantalones pitillo pero en las revistas y pasarelas ya es tendencia el de pata de elefante. Por esto pasa también en otras ciudades».

Como alternativa a quienes rellenan sus armarios con la ropa de cadenas textiles internacionales, hay quienes más bien decoran sus roperos con las prendas más exclusivas. «Hay algunas clientas muy informadas con las ideas claras, incluso consultan prensa internacional para estar al día», cuenta Iria Belenguer. En Elsavademoda se muestran optimistas: «Parece que están aflorando nuevas percepciones sobre moda, de ahí que aparezcan nuevas boutiques».