¿Fue oportuno el momento de Rego?

X. M. Cambeiro

SANTIAGO

Un sector de la militancia piensa que su partida de Raxoi llegó demasiado pronto

01 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A Néstor Rego vale la pena revelarle un secreto, porque caerá sobre él una losa tan pesada como la de los Caídos. El viernes 23 conversó largamente con Sánchez Bugallo y luego compartió un yantar con dos ediles socialistas. Y nadie ha visto ni un destello de lo que guardaba oculto en su mollera. El jueves había mantenido un largo encuentro con este cronista, y tampoco dejó traslucir un gesto o un lexema delator. Quizás únicamente sus sorprendentes risotadas. Se estaba despidiendo tácitamente.

Por supuesto ignoraba el percal la militancia nacionalista, que iba a acudir a la convocatoria de una asamblea ordinaria a su sede de la rúa do Home Santo y se encontró con un panorama distinto. Y más atractivo. Tanto que se masificó inusualmente la asistencia y, ante la incapacidad del recinto, se alteraron in situ los planes y se organizó una vistosa procesión entre la sede local y la nacional, en Rodríguez de Viguri. De noche estas cosas pueden confundirse con la Compaña. En el nuevo local no hubo que exhibir codazos, pero sí vozarrones de enfado por parte de algún sector de la grey nacionalista.

Mira por donde, un año después volvió a brotar el nombre de Manuel Portas de labios de una militancia que parecía haberlo enterrado. Y es que un círculo de afiliados planteó si, con la marcha de Rego un año después, había valido la pena la dramática contienda suscitada por el movimiento de los peones en la candidatura municipal. Tras el almonedeo, Portas mandó las siglas a mejor vida.

De lo que quieren convencerse los nacionalistas es de que esa pugna es agua pasada, aunque siga corriendo, y de que el nuevo escenario abre el telón a Socorro García, por arriba, y a Olga Pedreira por abajo. Y por ahí también anidaron signos de cabreo en algunos rincones de la militancia. La decisión de alzar a Socorro hasta el primer puesto, manteniéndole además la portavocía, la adoptó el comité local y se lo dio rumiado a las bases. El sí, pese a ello, siempre estuvo garantizado.

Y es que la edila, antes de entrar en Raxoi, tenía ya la tiara dispuesta. «Socorro García ostentará un papel estelar en el mandato que se abre», decía este medio. Y los arúspices no se equivocaron. La joven concejala tiene dotes, carácter... y la tenencia de la alcaldía.

Se vislumbra un alto en ese camino: la maternidad. Es algo bello, maravilloso, forma parte de la vida privada y es un derecho inapelable. Faltaría más. Pero es también un dato objetivo. La Chacón disfruta de sus meses de atención a la nueva familia y Socorro los disfrutará, como es natural y obligado. En poco tiempo Bugallo tendrá accidentalmente a su vera su tercer vicealcalde nacionalista: Elvira Cienfuegos o Xosé Manuel Iglesias.

Elvira ciñó su estancia en Raxoi a la presencia de Rego y la militancia está pendiente de la reacción de la edila. Cienfuegos se siente a gusto, con clara intención de arropar a la nueva portavoz y con una tarea que le encanta, lo que pesará en su ánimo para seguir en Raxoi. A no ser que otras circunstancias prendan en su querencia.

Néstor Rego encontró su momento para la marcha que ya tenía escrita al final del pasado mandato, y que la UPG le conminó a borrar. Su familia tiraba por su manga y el ex teniente de alcalde terminó por colocar el The End a la edilidad. Los críticos con esta resolución cuestionan la oportunidad de ese remate abrupto que va a deparar un escaño gubernamental desocupado durante un tiempo. Por fortuna para el bipartito, el mojón fronterizo de la mayoría absoluta es el número trece.

Rego fue un edil metódico, estricto en su tarea gestora y personalmente afable y buen tipo. Su hándicap, subrayado por los barómetros, ha sido el tirón popular. Ahí la calle no le tiró demasiado por la manga.