La solidaridad los integró cuando no tenían nada

U.?L.

SANTIAGO

Casi todo Padrón conoce a esta familia rumana ya que muchos vecinos la ayudaron desde un principio con dinero, ropa, comida e incluso buscando el piso en el que viven desde hace tres años. En una tarde, dos padronesas reunieron en la calle los 220 euros que costaba entonces el alquiler y les facilitaron un techo en el que cobijarse, en la calle Vidal Cepeda. Aunque ahora el propietario de la vivienda los denunciara por impago, dicen que siempre recordarán cómo les alquiló el piso cuando no tenían a donde ir.

Por entonces, el padre aún no estaba en Padrón. Cuando se vino de Rumanía, dejó en su país a otros tres hijos, que tienen 10, 12 y 14 años y que viven solos, cerca de una tía. Al igual que su madre, no saben leer ni escribir y viven en condiciones muy difíciles. Venir a España, en concreto a Padrón, le ha permitido a esta familia que, en la actualidad, tres de los niños (los de 7, 6 y 3 años) estén escolarizados en dos colegios padroneses y, además, plenamente integrados con sus compañeros, según lo ven su padre y las personas que le están ayudando.

Los ingresos de la familia están muy limitados ya que la madre se dedica a la mendicidad mientras que Paul no tiene trabajo. Con mucha ayuda, muchas veces anónima, la madre siempre fue pagando el alquiler del piso pero, una vez que se vino el padre de Rumanía, se vieron obligados a enviar a su país de origen dinero y otro tipo de ayuda para los tres hijos que todavía viven allí. La solidaridad de Padrón fue tal que hubo incluso quien le pagaba en Correos los gastos del envío a Rumanía. Después de tantas penurias, ahora piden que se les alquile una casa en la que poder vivir a partir del día 21 y también un trabajo para salir adelante, como cualquier otro padronés.