«Tras el nazismo pasan cosas que llegan al presente»

Concha Pino

SANTIAGO

Su novela «Shangri-La» es un thriller sobre la mentira del suicidio de Hitler y el secreto de su existencia

05 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La cuarta novela de Julio Murillo, Shangri-La. La cruz bajo la Antártida , se nutre de la historia como las tres precedentes, pero en este caso es un thriller en el que la intriga y el misterio se sitúan en el presente, y los hechos históricos se remontan al final de la II Guerra Mundial, hace menos de 65 años, una trama según la que Hitler no se suicidó en el búnker de Berlín, sino que logró huir y vivir hasta 1968. El hecho histórico es la desaparición de una expedición científica internacional en la Antártida en año 2000, que fue eliminada porque descubrieron el secreto.

-En la trayectoria de este premio debe ser la primera novela de historia reciente.

-Sí, es cierto. En el marco de la novela histórica estamos acostumbrados a que solo se considere lo que ha ocurrido de la revolución industrial para atrás. El siglo XX no existe. -¿Por qué el nazismo? -Me atrae especialmente este momento terrible de la historia de la humanidad. Lo que nos fascina de los nazis es esa capacidad tremenda de convertir en márketing la muerte, de matar al mínimo coste. Que puedan exterminar a un pueblo al mismo tiempo que escuchan música clásica nos fascina y nos parece monstruoso desde cualquier perspectiva religiosa, ética o moral. No podemos creer que eso pueda ser real, que pueda existir. -En la novela hay tramas, sociedades secretas. ¿Existieron las connivencias con el nazismo? -Después de la II Guerra Mundial ocurren cosas que conocemos parcialmente, pero que nos permiten hacernos una idea clara y reconstruir el mapa. Pasan cosas que enlazan directamente con el presente. Estados Unidos, y sobre todo Inglaterra, utilizan a los nazis y hacen la vista gorda en muchos casos, permitiéndoles huir, porque al mismo tiempo trasvasan tecnología, científicos, patentes... Se apropian de los grandes avances conseguidos por los alemanes, lo que les permite articular su desarrollo a lo largo de las siguientes décadas. La CIA utilizó en sus primeros pasos a muchos nazis, y Estados Unidos es consciente de que lo que viene después es la nueva bestia negra, Rusia y el comunismo. Actualmente existe un movimiento revisionista en Estados Unidos, pero lo cierto es que muchas fortunas, como la del abuelo del actual presidente americano, se forjaron con interese del nazismo, en su caso administrando la fortuna de los Thyssen. -¿El siglo XX abre una línea en su novelística? -He disfrutado mucho con esta novela, no solo por ser un tema próximo, sino por el carácter mismo de la obra, que me ha obligado a cambiar de registro como escritor. Con una historia contemporánea, en la que todo está en nuestro imaginario, no tengo que describir tantas cosas y situaciones. Trabajé a un ritmo más rápido, con más libertad. -¿Es más arriesgada la ficción sobre hechos recientes, comprobables? -En mi caso la fase de preparación es tremenda, con muchos esquemas, un tapiz de hechos, fechas, cronologías... que voy enhebrando de manera que la ficción no desdibuje lo que es histórico, que como mucho lo complemente.