El mercadillo de antigüedades que se monta la mañana de los sábados en los soportales del edificio de Correos es una de esas actividades que animan al paseo demorado en días de asueto con ánimo de curiosear, cuando no de comprar. En estos tiempos en los que el diseño minimalista manda y está en auge la república independiente de Ikea, encontrar este rastrillo de antiguallas es una buena ocasión de descubrir objetos que aún pueblan la infancia de mucha gente o que todavía están en la casa de los abuelos. Pero no solo eso, porque uno de los tres puestos que se instalaron ayer, de los nueve que hay muchos sábados, está especializado en sellos, monedas y libros, por lo que su clientela es en su gran mayoría gente que colecciona o busca cosas muy concretas. Se trata, además, de un vendedor ambulante, sin tienda con sede estable como es el caso de los otros dos vendedores apostados esta semana: Las Arcas, anticuarios de Vilagarcía dedicados a la compra y venta, y Antiguallas, con tienda de antigüedades en Lugo, pero que es un veterano en la mañana de los sábados compostelanos, porque ya venía cuando se celebraba en la plaza de Cervantes. Este anticuario asegura que se nota mucho la afluencia de turistas en la ciudad, sobre todo en temporadas bajas como la que dice que están viviendo, «porque nuestra oferta es prescindible, y lógicamente se nota mucho si la economía anda floja». Con todo, aseguran que tienen clientes habituales, muchos de ellos coleccionistas. Estos dos puestos suelen acudir al mercadillo que se celebra en Ourense el primer domingo de cada mes, por lo que hoy les toca, y al de Lugo, que tiene fijada su cita todos los domingos. Horseball, es igual a baloncesto a caballo. El deporte hípico no se limita al salto, la doma y el volteo (gimnasia rítmica a lomos de un caballo). Hay otra modalidad deportiva federada, el horseball, que consiste en jugar al baloncesto a caballo. Galicia fue pionera en la implantación de este juego de competición y es, detrás de Cataluña, la que tiene más equipos sénior. Los gallegos llegaron a ser campeones y subcampeones de la liga del Noroeste. Y en Santiago empieza a practicarse, pero necesita promoción como deporte de base entre los niños. Así lo reivindica Requina Martínez , colaboradora de la escuela infantil de hípica La Lagunita, situada en San Marcos, que dirige su hija Requina Jaber Martínez . Los niños no solo aprenden a montar, sino a alimentar y cuidar a un caballo, además de disponer de terapeutas ecuestres para niños con minusvalías. En estas instalaciones se celebró ayer por la mañana un curso de iniciación para niños de 8 a 14 años impartido por la Federación Gallega de Horseball. El vocal de esta entidad, Moncho Vázquez , coincidió con Requina en la necesidad de promocionar este deporte a nivel infantil, practicado con ponis. Y para que los participantes y los padres comprobasen hasta donde se llega en este deporte, por la tarde tuvo lugar un partido de exhibición entre los equipos Cabaleiros do Deza, de Lalín, y Vigo Horseball, que ganaron los del Deza por 10-8. Para competir en este deporte no es necesario pertenecer a un club hípico, pero hay que disponer de un caballo. Por eso la hípica es cara, aunque Requina dice que es cuestión de prioridades y de echar cuentas del gasto de otros deportes, porque su escuela pone los caballos para participar en pruebas, «lo malo es que no hay concursos ni competiciones de base como gincanas», comenta con desaliento.