El gobierno municipal ordenó en la mañana del jueves que un par de contenedores subterráneos de residuos orgánicos fuesen sellados, después de que los expertos detectasen fallos en estos. Uno al lado del otro, ambos se encuentran ubicados en la rúa Diego de Muros, cerca de la plaza Roxa y también próximos al lugar donde el operario Antonio Arnejo García había perdido la vida el 15 de febrero, precisamente mientras participaba en el vaciado de un recipiente de iguales características. La Voz conoció esta noticia ayer por la tarde, con más de 50 horas de retraso, y no gracias a la iniciativa del Concello, sino al preguntar a la edila de Servizos, Marta Álvarez-Santullano (PSOE), por qué habían sido instalados en la citada calle dos colectores de basura convencionales, si a la par había otros tantos bajo tierra. Otros y, además, modernos, pues se montaron en octubre del 2006, en el marco de la reurbanización de la vía.
La concejala explicó: «Están ahí porque los habituales se han precintado debido a una cuestión técnica que se apreció durante una de las inspecciones del sistema que se están llevando a cabo estos días». ¿Qué tipo de cuestión? «Una cuestión técnica», se limitó a responder, sin aclarar tampoco su gravedad. Asimismo, eludió fechar cuándo quedará resuelta la avería y, por lo tanto, en qué momento se podrán retirar los cubos provisionalmente depositados sobre el piso. Esquiva y seca, manifestó: «Seguirán así hasta que se solucione el problema».
Sin contar aquellos de República do Salvador que, por razones obvias, fueron intervenidos judicialmente a raíz de la muerte del empleado de Urbaser, estos de Diego de Muros son los primeros contenedores que el Ayuntamiento ha mandado paralizar en toda la red del subsuelo, la cual componen 42 islas con un conjunto de 162 bocas. Y, de la misma forma que no ha alertado de dicha medida a la prensa, tampoco la ha puesto en conocimiento de los vecinos de la zona, de acuerdo con testimonios recabados ayer entre la comunidad de residentes.
Silencio incluso respondiendo
Y eso que el propio alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, dispuso de la oportunidad de hacerlo este viernes, durante una rueda de prensa en el Pazo de Raxoi donde fue inquirido acerca de la huelga de empleados de Urbaser entonces aún en fase de convocatoria y hoy ya frustrada, así como sobre los colectores. «Todos están sendo supervisados -declaró- pola empresa que está encargada do seu mantemento. Non se detectou, a día de hoxe, ningún fallo que afecte á seguridade. [...] Incluso naqueles nos que se advertira que podía haber un certo mal funcionamiento, cando se foi a comprobar, ou é que simplemente había un erro na súa operación, ou non había ningún mal funcionamiento, ou había un problema menor que en ningún caso gardaba relación coa seguridade». Nada más dijo el regidor, a pesar de que a esa hora había transcurrido ya casi una jornada y media desde el sellado de cubos en Diego de Muros.
Desde mediados del mes pasado, el comité de empresa de Urbaser venía exigiendo a la concejala competente en la materia que accediese a clausurar los recipientes subterráneos como medida cautelar. En todo momento, la socialista declinó atender esa demanda, esgrimiendo como argumento que una determinación de ese tipo no resultaba necesaria, pues el sistema funcionaba correctamente. Lo sostuvo de palabra y por escrito también. En una nota institucional enviada a los medios el 22, se podía leer: «Álvarez-Santullano reiterou que non se vai producir o precintado».