Poco tuvo que ver el partido de ayer con la final de la Recopa que vivieron hace un par de semanas los mismos contendientes en Nis. Ya había apuntado Venancio en la jornada previa que no es lo mismo luchar por tres puntos que hacerlo por pasar una eliminatoria o ganar un título, y esa diferencia se palpó en un duelo al que por momentos le falto chispa. Hasta los Manu Boys aparecían y desaparecían, como el Guadiana. El Lobelle intentó estar siempre ordenado en la retaguardia y, de vez en cuando, adelantó la línea de presión para tratar de recuperar la pelota cerca del área de Luis Amado. El conjunto verde jugó como tantas veces. Sabe que en cualquier momento puede hacer gol y da la sensación de conformarse con no dejar que el rival se escape, a la espera de un par de latigazos letales para amarrar los tres puntos. En todo caso, si el adversario sale respondón y le da un susto, la Liga siempre deja margen para la recuperación. El partido comenzó con muchas imprecisiones por ambos lados. Le faltaba un guión y Venancio López no tardó ni cinco minutos en pedir tiempo muerto porque en esa dinámica sin sal el Interviú estaba encontrando más huecos. A partir de ahí el encuentro entró en una fase de equilibrio que rompió Mendiola con un gran saque de portería. Yoni, que puede ser al Lobelle lo que Guti al Madrid, resolvió con maestría. El canario es un jugador diferente, que nunca deja indiferentes a los espectadores. En el gol, dribló a Luis Amado y anotó. Es una de las pocas maneras de superar al cancerbero madrileño, sorteándolo primero. En la segunda parte casi consigue el segundo, pero su chut salió rozando la escuadra. Y poco después enfadó a los seguidores porque abusó de la conducción y no pudo conectar con Carlinhos en el segundo palo. Primer empate El Interviú tardó dos minutos en poner las tablas en el marcador. Rogério se fue por la banda derecha y telegrafió un gran pase para que Gabriel, entrando desde atrás, empujase a la red. Era el ecuador de la primera mitad y de ahí al descanso los dos equipos se tantearon. Casi sobre la bocina, Betão movió la portería de Luis Amado con un chut que se fue a la cruceta y de ahí a la línea de fondo. El Interviú volvió pronto de los vestuarios. El Lobelle apuró el tiempo al máximo y, cuando salió, le echó más sal y pimienta. Intentó triangular, buscó las diagonales y, en definitiva, le puso más interés que su rival. Pero cada vez que creaba una ocasión de peligro aparecía Luis Amado, a veces como si fuese un cierre, saliendo al cruce, siempre con criterio, cortando y pasando. Una falta en la frontal del área, a ocho metros de la portería verde, dio paso al segundo tanto local. Betão encontró un hueco entre la barrera y el poste, y por ese resquició coló un obús. Al verse por detrás, el Interviú aceleró y tardó un minuto en empatar. Avisó Marquinho, pero tapó bien Mendiola. Y a continuación encontró un hueco entre un bosque de piernas y llevó el balón a la red. Esforzados y confiados Es la historia habitual cada vez que el Lobelle juega ante el Interviú. Los santiagueses porfían, perseveran, dejan la impronta de equipo esforzado y pelean cada opción. La máquina verde es el polo opuesto. Siempre queda la sensación de que no exprime su potencial. Y a menudo le basta para ganar. Ayer no fue así porque el conjunto local nunca perdió la fe y tampoco dejó que el rival se sintiese cómodo sobre la pista. Ganó el que más empeño puso en buscar la victoria. Tras el empate de Marquinho, el Lobelle lo siguió intentando. Y encontró el premio en el minuto 37, al tercer intento. Primero probó suerte Miguel, desde lejos, y Luis Amado despejó a córner con el pie un balón que buscaba la cepa del poste; después lo intentó Glauber, esta vez por vía aérea, hacia la escuadra, y el cancerbero también desvió; y en el saque desde la esquina, no se sabe bien como, Betão consiguió volear entre Neto y Schumacher. Quedaban 3:38 para el final y el entrenador visitante puso a Neto como portero jugador. En ese tiempo, el colectivo de Venancio defendió con orden. Y, al final, el público, que había arrancado abúlico, como el partido, acabó entregado, vibrando. El Lobelle se va a la Copa con el buen sabor de los tres puntos logrados ante el poderoso Interviú. El colectivo de Candelas se fue de Santiago sin botín por primera vez. En Sar ganó una Copa de España y había puntuado en sus cuatro visitas anteriores.