La ordenanza de tráfico que propiciará el cambio será aprobada inicialmente este mismo mes
10 ene 2008 . Actualizado a las 03:31 h.El Ayuntamiento no quiere que las bicicletas sean solo para el verano, y en plan recreativo, sino que formen parte del paisaje vial de la ciudad, como en otras ciudades españolas y europeas. Y este año van a tener la posibilidad de hacerlo. Probablemente, a partir de marzo. El temor de los ciclistas a salir a la rúa con los coches al lado va a verse esfumado o, al menos, paliado.
Para ello, el Ayuntamiento procederá a modificar la ordenanza de Tráfico, de forma que sobre las calles puedan convivir los coches y los vehículos de dos ruedas. El texto de la nueva normativa está casi a punto, y la intención de las autoridades municipales es aprobarlo este mismo mes.
El planteamiento municipal que se recogerá en el documento modificado es una notable reducción de la velocidad en los coches como solución para compatibilizar los usos en la calzada. La velocidad máxima actual, que está en los 50 kilómetros por hora, pasará a 30. Es decir, los vehículos circularán los bastante despacio para impedir fricciones o colisiones.
La nueva velocidad mínima se aplicará en todas las calles del Ensanche y en las del entorno del casco histórico. No se pondrá en práctica en viales de cierta enjundia, como por ejemplo en la avenida de Lugo o el Periférico.
Obviamente, los conductores que están más acostumbrados a pisar el acelerador habrán de ser más comedidos y ser conscientes de la nueva situación, esto es, que los dueños de la calzada serán ellos, las motocicletas y las bicicletas. A fin de velar por la buena marcha de la iniciativa y eliminar riesgos, el Concello intensificará la vigilancia en las rúas. No obstante, Raxoi pone de relieve que «día a día a velocidade é menor».
Una vez aprobada este mes, la nueva ordenanza de Tráfico será sometida a exposición pública, aprobada definitivamente y publicada. La previsión de los responsables locales es que esté en vigor en el mes de marzo.
Con la nueva medida, no serán solo las calles anchas las únicas que reúnan las condiciones para el tránsito de los ciclistas, sino cualquier rúa del casco urbano compostelano.