«El sueldo que le dan a un bombero no paga el riesgo que corre»

SANTIAGO

Sus compañeros le rinden hoy un homenaje en el parque santiagués

26 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El 28 de abril, José Fernando López García (A Coruña, 1945) colgó los bártulos después de 35 años como bombero en el parque compostelano. Hoy será, junto con el escultor Fernando García Blanco, coprotagonista de la fiesta organizada por la Asociación Deportiva dos Bombeiros.

-¿Se echa de menos trabajar o eso es un cuento?

-Echas de menos a los compañeros. Treinta y cinco años es toda una vida. Echas de menos aquella convivencia, porque convives más con ellos que con tu propia familia.

-Los bomberos hacen turnos de 24 horas en las que no se separan, se conocerán mejor que hermanos...

-No es solo eso, es que dependemos los unos de los otros. Vas a una emergencia y tienes que confiar en tu compañero. Nosotros no deberíamos llevarnos mal, si acaso en una discusión como la que pueda tener cualquier matrimonio. Pero nos jugamos mucho.

-¿Ahora a qué se dedica?

-El otro día me lo preguntaba el jefe, Cesáreo Rey, y yo le respondía: «A hacer lo menos posible». Aunque vivo en Aríns, en una casa, y siempre hay cosas que hacer.

-La familia...

-Tengo mujer, dos hijos y una nieta.

-Solo con la nieta ya tendrá trabajo de sobra.

-No está mal [se ríe]

-Seguro que en estos 35 años hubo emergencias que le dejaron una huella imborrable. Estoy pensando en el incendio del psiquiátrico de Conxo, el de la Finsa...

-Las grandes desgracias me tocaron todas. Y muchos accidentes de carretera.

-Claro, la gente piensa en bomberos e incendios, pero ustedes rescatan casi a diario a las víctimas de la carretera...

-Efectivamente. Es muy triste tener que recoger a alguien destrozado. Recuerdo una vez que, en un accidente, tuvimos que asistir a un chaval de la Cruz Roja que no aguantó la impresión.

-Yo siempre he visto a los bomberos como una especie de súper héroes...

-No, ni mucho menos. Quizás tenemos un poco más de vocación, somos funcionarios... pero el sueldo que te dan no paga el riesgo que tú corres.

-No falta quien diga: «Menudo chollo, 24 horas de guardia y tres días a descansar». Pero la muerte puede estar acechando y cuando se la tienen que jugar por los demás, se la juegan...

-Una vez decía el alcalde que no queríamos trabajar, y que él nos estaba pagando 50.000 pesetas diarias. Eso es una verdad tergiversada. Eran 50.000 pesetas por 24 horas de servicio, por tres días y medio de jornada. Cualquier albañil cobraba entonces de 15.000 a 18.000 pesetas diarias por siete horas. Claro, dicho así, llegué un día a casa y mi mujer me preguntó: ¿Y tú dónde metes los cuartos?