Los poemas desde la ira de Queizán

Concha Pino concha.pino@lavoz.es

SANTIAGO

19 oct 2007 . Actualizado a las 05:25 h.

Hay sentimientos más fuertes que la persona que los acusa. Y a la escritora María Xosé Queizán , viguesa siempre próxima a Santiago desde sus años estudiantiles, la cólera le inundó de forma irrefrenable los poemas de su último libro, editado por Xerais, hasta el punto de que se titula Cólera . Ayer lo presentó en la librería Couceiro en un concurrido acto en el que también se proyectó el vídeo documental realizado por el poeta, además de videocreador, Manuel Forcadela , que hace el mismo recorrido que los poemas de la Queizán. Cólera reúne los versos escritos por esta mujer, pionera del feminismo en Galicia y autora de ensayos que son de referencia en este ámbito, para recuperar la memoria de la resistencia contra el franquismo desde mediados de los años 60 a mediados de los 70, «anos de rebeldía en que se produciron folgas obreiras, as loitas contra o réxime opresor, confrontacións que causaron mortes, detencións, cárcere, exilio...». La autora incidió en la explicación que aporta en la contraportada del poemario: que son poemas escritos desde el punto de vista masculino. Asegura que no podría ser de otra manera, porque en aquellos años «as mulleres non decidían, non contaban». «Non podería escribirse desde a posición das poucas mulleres organizadas daquela en partidos e sindicatos». Y, dada su manifiesta posición de compromiso feminista a nivel intelectual y vital, dice que el poemario «non sería o mesmo escrito desde a conciencia feminista. Tería que chamarse Cóleras , xa que as mulleres sentían unha dupla indignación porque padecían unha dobre opresión». Escribe de lo que vivió y sufrió en unos años que no le era posible rememorar «sen ira, non podía escribilo sen cólera». Joven catedrático de Historia Contemporánea. La ley Castillo, la famosa LOU de la época de la ministra de Educación Pilar del Castillo que imponía la habilitación de los aspirantes a plazas de titulares o catedráticos de Universidad para poder optar a las mismas, acaba de dar uno de sus frutos. Porque Xosé Manoel Núñez Seijas ha sido nombrado catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago tras pasar por todo el proceso que imponía aquella norma legal. La habilitación la tiene desde hace un año y lo logró en una reñida confrontación académica en Barcelona. Después, la USC convocó la plaza y el inevitable concurso para su provisión. Así que Núñez Seijas es, a sus 41 años, uno de los cátedros compostelanos más jóvenes. Y el cuarto del Departamento de Historia Contemporánea de la Facultade de Xeografía e Historia, con Ramón Villares , Xusto Beramendi y Lourenzo Fernández Prieto . El que pasó a la categoría de honor, como catedrático emérito y tras alcanzar la edad de jubilación, es Xosé Ramón Barreiro Fernández , primer catedrático de Historia Contemporánea de Galicia, que sigue de presidente de la Real Academia Galega. El nuevo catedrático, que también fue profesor titular con sólo 27 años, no puede tomar posesión de su plaza hasta que el nombramiento aparezca en el BOE , y a pesar de que ya fue publicado en el DOG de ayer. En su misma situación está José Manuel Vila Abad , catedrático de Química Inorgánica también de la USC. Los proféticos premios San Clemente. Los premios literarios Arcebispo Juan de San Clemente son premonitorios. En realidad lo son los alumnos de los cinco institutos de toda Galicia, incluidos los del Rosalía de Castro, convocante de los galardones a la mejor novela en lengua gallega, española y extranjera que forman los jurados en cada edición. Se han vuelto a adelantar en el palmarés de premios, esta vez del Nacional de Narrativa, que acaban de concederle a Vicente Molina Foix , y por la misma novela, El abrecartas , por la que le han premiado en el San Clemente, y que todavía no ha sido entregado. Los alumnos de bachillerato gallegos se adelantaron más veces, pero nunca de manera tan clamorosa como cuando lo hicieron a la concesión del Nobel a José Saramago , que vino a recogerlo después de la solemne ceremonia en Estocolmo, precisamente porque los jóvenes habían emitido su fallo antes de que lo hiciera el jurado sueco. El escritor alicantino declaró al conocer la concesión del San Clemente: «que una obra tuya le guste a un público joven es una sensación muy grata, es como una especie de rejuvenecimiento interior». Seguro, porque no abundan los lectores jóvenes, y cuando los hay, la mayoría son mujeres. Y alumnas en el caso del premio santiagués.