Esta enamorada del café lleva trece años regentando el pequeño negocio especializado en ese producto de Área Central. María José Goyanes recuerda que el sabor del café le encantó desde el momento en que lo probó y que de pequeña se deleitaba con el azúcar impregnado que quedaba en la taza sin consumirse.
-¿De dónde proceden los cafés de su tienda?
-Somos una casa importadora. Tengo cafés de Colombia, Brasil, Kenia, Uganda, Etiopía. Pero siempre traigo alguno nuevo. Este año traigo para Navidad el de Puerto Rico, porque en esas fechas se busca algo diferente.
-¿Es responsable de ese olor tan agradable que circula por aquí?
-Sí. Porque el café lo tuesto diariamente yo misma y el aroma permanece durante un tiempo. Incluso me han llegado a preguntar alguna vez si cobro por dejar oler mis cafés.
-Parte del mérito se lo lleva su tostadora artesanal...
-Sí. Todo el mundo se queda mirando para ella cuando pasa y, sobre todo, al principio se escuchaba de todo. He oído a la gente comentar desde que era un alambique, hasta una máquina de palomitas, pasando por el asador de castañas.
-¿Hay un café para cada ocasión?
-Los hay para tomar solos, con leche, más dulces, más amargos... A mí me gustan especialmente el de Costa Rica, que es muy dulzón y no tiene acidez, y el de Etiopía, porque tiene un toque de moca muy especial.