«Soy dependienta pero a veces me transformo en psicóloga de los clientes»

L. R.

SANTIAGO

santiago | El Tucán forma parte del día a día de los miles de compostelanos que cada jornada cruzan de la zona vieja al Ensanche por la calle Senra. Pero los cientos de productos, en sólo doce metros cuadrados, sacan de apuros también a los turistas. Su propietaria, Analía Kull Spitznagel, cuenta que el secreto para meter tantas cosas en un sitio tan pequeño es el orden.

-¿Hace cuánto tiempo que tiene este quiosco?

-El negocio está desde hace quince años más o menos, pero yo lo tengo desde hace cuatro. Me decidí a invertir en él porque no encontraba trabajo y era una forma de autoemplearme.

-¿Su acento me dice que no es de Santiago?

-Soy de Argentina. Llegué a Compostela hace 28 años e hice mi familia aquí. De hecho mi marido a veces se pasa por el negocio pero de forma circunstancial. Aquí trabajo junto a Carmen, nuestra empleada.