Arte compostelano en China

Lara Rodríguez

SANTIAGO

Exposición en China. Rubén Ramos Balsa es uno de los muchos artistas gallegos que ha tenido que ir al exterior para triunfar, pero nunca había ido tan lejos. Su obra está desde ayer y hasta el próximo día 15 en el centro BizArt de Shanghai, China. Se trata de sus mejores videocreaciones, en una exposición conjunta con once artistas españoles. La muestra se titula Puntos suspensivos... estados sin resolver. Con menos de 30 años, este licenciado en Bellas Artes estudió en Pontevedra y participó en varias citas internacionales como la bienal de Israel. Trabaja mezclando arte y tecnología, aunque para él ésta última es un mero instrumento para ir más allá de las limitaciones que impone la naturaleza. El espacio, la presencia y la duración son los materiales con los que trabaja habitualmente. Plasma sus ideas en soportes materiales o audiovisuales. Rubén Ramos compartirá cartel en esta muestra con artistas como Alejandro Vidal, Javier Peñafiel, Dora García o Cristina Lucas. Varias entidades participan en la organización del evento, entre ellas la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior, la Embajada de España en China y el Instituto Cervantes. El comisario de la exposición es el profesor David Barro, miembro de la Universidad de Oporto.

Un Camino accidentado. Para hacer el Camino hay que prepararse físicamente, ya que es un reto físico importante. Esta es la conclusión que sacó Madelaine Mitchell, una peregrina londinense que comenzó en Logroño y un día después tuvo que parar y coger el coche para venir a ver al Apóstol. Cuenta que «comenzó a dolerme el pie derecho y luego la rodilla izquierda también se me lesionó, tuve mucho dolor y no lo aguanté». Llegó el lunes con una amiga, apenas pisar tierras compostelanas pasaron por el hospital y luego al hotel a descansar. «Estoy encantada con el médico que me atendió en el Hospital Clínico, me puso una venda increíble que hace que mi rodilla ya no duela tanto como antes», afirma. Las dos son profesoras y juntas tomaron la iniciativa de hacer el Camino. Ella vivió en La Rioja durante ocho años y siempre estuvo en contacto con esa parte de la ruta jacobea. «Decidí hacer el Camino de Santiago por cuestiones espirituales, mi amiga en cambio lo hizo porque es religiosa», dice mientras reposa a los pies de la Catedral. Lo más bonito de la ciudad es para ella el valor arquitectónico de sus rincones y la gente, «que ha sido muy amable», afirma.

El último clown. Michi Cabaleiro vino de Viveiro a disfrutar y participar el el Festiclown, tanto le gustó el público de Santiago que aún no se ha marchado. Su plaza preferida es la de A Quintana, «aunque la de Praterías es más acogedora, el problema es el suelo inclinado», comenta. Después de tres años actuando, recuerda aquella vez en el País Vasco, cuando estaba jugando con su diábolo y un grupo de personas le dio dinero por lo bien que lo hacía; «yo no pedí nada, pero desde entonces aproveché y así me dedico a lo que me gusta», afirma. Ya le quedan pocos días en la ciudad, aunque dejará muchas sonrisas como huella.

Siempre últimas. Estas dos madrileñas caminaron durante ocho días y cuentan lo emocionante que fue llegar a Compostela. Maricarmen Cerneros y Josefa Montero son amigas y administrativas en Madrid, en Santiago simplemente unas peregrinas enamoradas de la ciudad. Las jornadas de caminata fueron inolvidables, «lástima que llegábamos siempre últimas y no encontramos nunca lugar en los albergues», recuerdan. Hoy retornan a casa.