Agua que sí mueve molino

Lidemar López

SANTIAGO

Fiesta de la familia Garrido. ¿Quién dijo que agua pasada no mueve molino? El de Portocarreiro, en Negreira, recuperó ayer la intensidad de sus mejores tiempos y consiguió reunir a un centenar de miembros de la familia Garrido llegados incluso desde Estados Unidos y China para celebrar los cien años de la construcción del molino, que desde 1973 se convirtió en un espacio para el ocio y acogió buena parte de los eventos familiares. Allí, donde nunca faltaron el vino y las truchas -el río Barcala riega la finca- se recordaron los mejores momentos vividos por los diez hermanos Garrido Suárez y sus descendientes, desde Juan Antonio a Elena, pasando por Pepe, Santiago, Manolo, Benjamín, Lolita, Fernando y Marisol en una fiesta como siempre liderada por el más veterano, el jesuita Jesús Garrido.

De vuelta a Santiago. Después de cuatro años, volver a una ciudad y encontrarla tal y como estaba o aún mejor es un alivio y una satisfacción para Giancarlo De Meo, turista italiano que tuvo la oportunidad de vivir en Compostela durante un año gracias a una beca Erasmus. Guardó tantos buenos recuerdos que ha decidido regresar con su novia para pasar aquí sus vacaciones de verano. Giancarlo viene desde de la provincia de Toscana, cerca de Florencia y recuerda esta ciudad como un sitio tranquilo con mucho verde y donde se respira un aire limpio. Además Giancarlo piensa que los compostelanos contamos con una gran calidad de vida. Su novia, Luana Caruso, viene por primera vez y está interesada en visitar todo el patrimonio artístico que le ofrece Compostela, no en vano es especialista en conservación de bienes culturales. En su recorrido por los museos de la ciudad va observando cada pequeño detalle con un gran interés y recoge con su cámara fotográfica aquellos que considera indispensables. Giancarlo y Luana se alojan en Monforte de Lemos, en casa de unos familiares que se han establecido en la localidad lucense, pero esto no es un problema para Giancarlo, pues conoce Compostela palmo a palmo. En los próximos días piensan visitar también otras poblaciones gallegas y, como no podía faltar, pasar unos días en la playas de la costa atlántica.

Padre apañado vale por dos. Esto es, sin duda, lo que deben pensar los hijos del profesor José Antonio Bueno, quien se encuentra en Santiago intentando compaginar las visitas a los sitios históricos con la diversión de los niños. Mis hijos se aburren con los monumentos, echamos de menos algún lugar donde se puedan entretener sanamente, dice el profesor. Lo que ocurre es que recientemente han desmontado el parque de las Festas do Apóstolo en la Alameda y la familia Bueno no ha podido disfrutarlo porque acaban de llegar desde Madrid. José Antonio es profesor en la Universidad Complutense y junto a su familia se ha trasladado hasta Galicia para hacer turismo nacional, intentando que sus niños conozcan toda la geografía española. Han decidido alojarse en la localidado de A Estrada, y allí disfrutan de un buen hotel a precios que consideran más económicos. Para la diversión de los niños al final se han apañado. ¿Cómo? Pues nada menos que con el Festiclown que aún llena las calles y plazas. El profesor comenta que eligen los monumentos cercanos a los lugares de actuación, así los niños no se pierden ningún espectáculo y están bastante contentos.