El ministerio licitó en noviembre las tareas de reasfaltado, pero no las ha adjudicado Las propuestas de las empresas interesadas deberían haberse conocido en enero
24 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?l Boletín Oficial del Estado publicaba hace más de siete meses, en su número del 16 de noviembre, la licitación de las obras de conservación de la circunvalación compostelana, consistentes, básicamente, en la «renovación superficial del firme». Según este anuncio, el 15 de enero se abrirían las propuestas de las empresas que concurrieran a los trabajos, pero poco más se ha vuelto a saber. De la reforma integral del periférico santiagués, sólo vuelven a aparecer noticias el 21 de mayo, cuando el Ministerio de Magdalena Álvarez adjudicó el control de obra a la unión temporal de empresas formada por Ingeniería Civil y Proyfe. Pero, de quién será el que lleve a cabo los trabajos y en qué plazo no se ha vuelto a saber nada. Mientras tanto, la circunvalación compostelana sigue siendo escenario, cíclicamente, de accidentes que se repiten en los mismos puntos del trazado, y que coinciden con las zonas en las que el propio ministerio ha reconocido que es necesario intervenir, bien para mejorar el drenaje, bien para corregir los problemas de adherencia, la señalización o el cambio de juntas de las juntas de dilatación deterioradas en casi once años de uso de la vía. El anuncio de licitación de noviembre señalaba que las obras se acometerían entre los kilómetros 0,00 y 10,470, esto es, entre la salida del polígono del Tambre y la gasolinera que se encuentra pasado el puente de A Rocha, llegando a Milladoiro. El objetivo de estos trabajos es, según decía el Gobierno, «aumentar la seguridad vial y comodidad de los usuarios», mejorando para ello el coeficiente de rozamiento transversal (nivel de adherencia del pavimento), intervención presupuestada en 1.891.023,21 euros. Y, con los plazos de ejecución ya sobrepasados, lo que queda por hacer no es cosa de días, sino más bien de meses: sanear la superficie donde se haya producido desprendimiento de áridos de la mezcla drenante; sanear zonas deterioradas en los ramales y viales de enlace; mejorar el drenaje mediante la ejecución de anclajes en el firme con una profundidad de nueve centímetros -donde se introducirán geomallas que impidan que se llenen-; y reponer las juntas de dilatación de las estructuras. Los trabajos obligarán a limitar la circulación y traerán aparejados, con toda seguridad, problemas para el tráfico, sea cual sea el mes en el que se ejecuten. La mejora de la señalización, para recordar que el límite es de 80 por hora -o 50 y 60 en los tramos urbanos- se hace imprescindible.