Barrio a barrio | San Lázaro-Amio Los vecinos aspiran a que el urbanismo de la gran expansión del norte de la ciudad no oculte al de lo cotidiano
14 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.San Lázaro experimentó una tremenda transformación en los últimos años. El elevado número de equipamientos públicos y privados que se yerguen en la zona varió de forma ostensible la estampa que ofrecía hace unos años. Ahí radican el estadio, el palacio de congresos, el edificio sindical, el complejo administrativo de la Xunta y varios hoteles, entre otros edificios. Pero, como recuerda la asociación vecinal del barrio, detrás de todas esas dotaciones hay un cúmulo de expropiaciones que deben tener una repercusión en el barrio. Hay residentes que no han visto aún estos efectos, y lo lamentan. Pero al propio tiempo, la asociación vecinal tiene atados una serie de compromisos para la mejora infraestructural del barrio. Las asignaturas pendientes que Raxoi tiene en cartera, y cuya ejecución aguardan los moradores de San Lázaro, son el parque infantil de A Muíña, las instalaciones deportivas detrás del Sergas, el remate de la avenida de San Lázaro, la urbanización de As Canteiras y la mejora de Cubelo y Penamaría. El cumplimiento de estos objetivos sería bien acogido en el barrio, y a este respecto siempre hay pesimistas y optimistas. La respuesta la tiene el Concello. En A Granxa los residentes empezaron ya a ver resueltas sus carencias de saneamiento y abastecimiento. Son necesidades a la sombra de grandes edificios que deslumbran, y la parroquia aspira al equilibrio, es decir, a que el gran urbanismo no oculte el urbanismo cotidiano y doméstico. Ambos están condenados a convivir. Pero San Lázaro y Amio tampoco van a quedar como están. El PXOM, en el terreno de lo particular, no lo advierte el vecindario, pero sí en las grandes trazas. Es el barrio compostelano que más dotaciones industriales reúne y tiene previstas en su futura ordenación urbanística. Y es el barrio que contempla los mayores polígonos. Hasta diez mil viviendas públicas ampara el planeamiento en la zona, previsión que convertirá a San Lázaro en uno de los sectores urbanos más poblados de la ciudad. No hace falta indicar (y la misma Iglesia lo ve venir al demandar un templo parroquial más espacioso) que en las próximas décadas habrá más de 30.000 vecinos nuevos en el barrio.