Para aprender a crecer juntos

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ANTONIO MATÍAS

Crónica | Repoblando el monte Un centenar de niños de las escuelas infantiles de Boqueixón, Vedra y Oroso y de la guardería compostelana Cativos participan en el programa de repoblación de Voz Natura

24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La experiencia de aprender a amar y respetar la naturaleza implicando a los niños es tanto o más aleccionadora para los adultos. Padres, madres y algunos abuelos participaron ayer con sus vástagos de 2 y 3 años en una nueva plantación de árboles autóctonos dentro del programa medioambiental Voz Natura que promueve la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, y que se lleva a cabo en colaboración con la Diputación de A Coruña, las consellerías de Medio Ambiente y Medio Rural y Sogama. En la operación de repoblación celebrada ayer por la mañana participaron alrededor de un centenar de niños y niñas de las escuelas infantiles municipales de Vedra, Boqueixón y Oroso, y de la guardería Cativos de Santiago. La plantación se llevó a cabo en dos fincas forestales cedidas por los concellos de Vedra y el de Oroso. En el primero de los concellos participaron 50 de los 60 niños que suman las escuelas infantiles municipales de Vedra y Boqueixón, que realizaron la operación en terrenos situados al lado del mismo centro educativo. Los de Santiago y los de la escuela infantil A Ulloa, de Oroso, eran otro medio centenar, y se reunieron en un terreno situado junto al campo de fútbol de la parroquia orosina de Villarromariz. Cuando llegaron les esperaban las plantas facilitadas por la Consellería de Medio Rural, convenientemente provistas con una etiqueta con el nombre de cada niño que tutelará su crecimiento. Son robles (carballos) y abedules (bidueiros), además de serbales en Oroso. La repoblación de ayer forma parte del proceso iniciado en otoño, cuando los pequeños escolares recogieron las bellotas de carballos y otras semillas, las plantaron en semilleros, las regaron y vigilaron los primeros brotes y su evolución. El objetivo es trasplantarlas cuando tengan la madurez suficiente, lo que sucederá posiblemente el año próximo. Pero para que entiendan todos los pasos del crecimiento de un árbol y aprendan a preservarlo y a conocer su importancia para el medio ambiente, adelantaron la plantación. Ayer no era fácil distinguir si le ponían más ilusión los padres o los críos, aunque la labor más pesada de acarrear la tierra para los amplios hoyos que ya estaban abiertos y con las dimensiones adecuadas les correspondió a los adultos, que no acudieron en todos los casos tan provistos de herramientas adecuadas como deberían. Los niños sí que estaban pertrechados con cubos, palas, rastrillos y regaderas de plástico, y no se perdieron ni un sólo paso del proceso: recoger su árbol, llenar el hoyo de tierra cuidando que el joven tallo quedase bien derecho, y por último regarlo abundantemente. Ahora puede que acudan a ver como crecen juntos, sanos y rectos, árboles y niños.