Patio de vecinos
19 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Hacer un buen café no es moco de pavo. Y menos si es capuccino. Los cánones marcan que una tercera parte tiene que ser café, otra leche caliente y otra espuma. Pero ni siquiera el expresso es fácil: que si la forma de verterlo en la taza, que si el material de ésta, que si la temperatura o el tiempo que tarda en prepararse -25 segundos, por cierto-... Quienes saben de este tema son los chavales del IES Compostela, de Lamas de Abade. Unos cuarenta de ellos iban a pasar ayer una prueba para poder acceder al Concurso Nacional del Maestro del Expresso Junior. Con ellos estuvo el experto Massimo Saggese, director general de Illycafé. Aunque quizá sea la compañía el factor más determinante del éxito de un café, las cafeterías santiaguesas de más éxito saben jugar bien sus bazas a la hora de ese ritual de aroma y palabras. La aplastante máxima de Manuel Carrillo, del café L'Incontro, es que el secreto de un buen café «depende da man». Asegura que no suele ir a tomar café a otro lado, aunque reconoce que el que sirven en la cafetería Venecia «é un moi bo café». A Manolo Castro le brilla la mirada al hablar del esfuerzo de renovación constante del Iacobus, que es café pero también 52 tés a la carta. En el Iacobus, uno puede probar diez tipos de capuccinos, elaborados de distintos tipos de cafés y chocolates. Los secretos de un buen café son muchos, desde un buen servicio a, por supuesto, «una excelente materia prima, que se resume en una gran calidad del verde y un buen tueste» de lo que adolecen, en su opinión, la mayoría de las cafeterías, no sólo de Santiago, sino de Galicia. Sin embargo, sabe reconocer la calidad de la competencia al citar el buen hacer del Venecia y del L'Incontro. Un ambiente distinto nos lo encontramos en el café bar del Bolengo, que este año cumple las quince primaveras. En la cafetera reposa arábiga natural. El ambiente, distendido, encuentra en la música indie una atmósfera distinta y agradable en la que, por ejemplo, se puede disfrutar -o trabajar- de una red inalámbrica. Isolina Rigueira, copropietaria junto a Ana Bruquetas, afirma que su café preferido, claro que después del que regenta, es el del Azul, en la zona vieja, que visita a menudo.