Reconoce un «erro material» en la delimitación de un predio padronés La propiedad comunal de Queiruga ocupa ahora un 52% menos de espacio que antes
06 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Aún andaba la Constitución medio a gatas y faltaba todavía un trienio para aquel 12-1 que España le endosó a Malta. Fue entonces, tanto ha ya, exactamente el 15 de diciembre de 1980, cuando la Administración determinó que un pedazo de Cruces, parroquia padronesa, era un monte vecinal, que se llamaba Queiruga y que ocupaba lo que 40 plazas como la del Obradoiro: 30 hectáreas al cambio. Ahora que la rojigualda no le hace un gol ni al arco iris y que la Carta Magna camina encorvada hacia la reescritura, ayer mismo, la Xunta rectificó esa resolución que había sido adoptada hace 27 años. Mediante un edicto publicado en el Diario Oficial de Galicia, el Xurado Provincial de Montes Veciñais en Man Común da Coruña reconoció un «erro material» en los cálculos realizados a principios de los ochenta. Resulta que la propiedad en cuestión mide un 51,6% menos de lo establecido (145.000 metros cuadrados). Y también que, «examinado o expediente, efectivamente», no limita al norte con predios particulares, como figuraba hasta el momento en las bases de datos catastrales, sino con los montes Angueira y Cruces, catalogados como de utilidad pública con los números 252 y 257, respectivamente. El documento del DOG lo firma la presidenta del citado jurado, Olga María García Agra, y recoge las conclusiones de una reunión mantenida por técnicos hace siete semanas. No obstante, el proceso de rectificación no se inició a instancias de ninguno de ellos, sino del presidente de la comunidad vecinal de Queiruga, Luis Soto Baño, quien alertó de los fallos en mayo del 2006. Dio ese paso, de acuerdo con la Xunta, con el ánimo de «obter simplemente unha resolución axeitada á realidade co fin de poder inscribir adecuadamente no Rexistro da Propiedade o monte en cuestión». Sostiene la institución dirigida por García Agra que todo este prolongado embrollo «non produce lesión ningunha a dereitos de terceiras persoas», pues, «de xeito pacífico», los habitantes de la zona ya venían explotando los montes afectados ciñéndose a sus dimensiones «reais», no a las recién corregidas.