Entrevista | Cristina García Las aldeas se despueblan y quedan abandonadas. Esta emprendedora cree que una buena forma de hacer negocio es recuperarlas para el turista europeo
27 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?ecada por la Fundación Barrié de la Maza, la pontevedresa Cristina García ha pasado un período de formación en Holanda. Ahora ha decidido volver y crear su propio negocio junto a dos compañeros. La compañía, que se llama Galicia Dreams ( www.galiciadreams.com ), está en la incubadora de empresas de la Universidade de Santiago (USC) y ha sido concebida como una iniciativa de base tecnológica. -Mis compañeros y yo, que estábamos en Holanda, empezamos a hablar de broma sobre la posibilidad de crear una empresa como única posibilidad de volver a Galicia. -¿E hicieron un estudio de mercado entre risa y risa? -Bueno, la verdad es que veíamos que había gente en Europa que estaba dispuesta a invertir en España como segunda residencia. Muchos tenían el punto de vista puesto en el Mediterráneo, pero en seguida vimos que crecía el número de extranjeros atraídos por lugares más tranquilos, como el campo gallego. -El problema está en qué se les ofrece... -Por eso creamos la empresa. -¿Y qué alternativas plantean? -Galicia vive un vertiginoso proceso de despoblación rural y una posibilidad es la rehabilitación de todas esas viviendas abandonadas sin tener que construir urbanizaciones ni ciudades de vacaciones. -¿A qué tipo de cliente se dirigen? -A un perfil de persona con ingresos medios y altos y que estaría dispuesta a hacer algo más personal en un entorno tranquilo. La filosofía de nuestra empresa también tiene de base cuestiones de ordenación territorial: queremos buscar un marco de actuación más racional, fijándonos en los sitios que no tienen salida para los de aquí, pero sí cuentan con un interés para el foráneo o para el ciudadano de otras autonomías. -¿Cree que existe una demanda suficiente como para sostener un negocio de este tipo en la comunidad gallega? -Creemos que sí. Nosotros vimos que en Holanda había un interés muy alto por una oferta de esta clase. Galicia tiene mucho que ofrecer. Y esa demanda que nosotros percibimos es extensible a países como Inglaterra o Alemania. Nuestra web está en cuatro idiomas. -¿Estamos ante un nuevo modo de fijar población en el rural? -Nosotros entendemos que sí. En el extranjero se instala, pero también demanda unos servicios. Eso creará, poco a poco, una actividad económica. La clave está en que los dueños de las casas quieran vender. -¿Qué cree que es lo que más le llama la atención de Galicia a los foráneos? -Se habla mucho del silencio y del paisaje, pero la gran baza de esta comunidad para enamorar al foráneo es la gastronomía. -¿Qué opina una arquitecta como usted de un problema como el del feísmo? -No estoy nada de acuerdo con ese término. -¿Por qué? -El feísmo no es que una casa esté sin pintar o sin acabar o que de repente la gente no cuide sus viviendas. Este es un problema cultural. Es más aberrante el tema urbanístico. Tienen más que ver con el feísmo sitios como Arteixo o Carballo, por citar algunos ejemplos. Luego hay otra cuestión fundamental y sobre la que nadie habla como las condiciones de muchas viviendas por dentro. Algunas dejan mucho que desear.