Lo último: canguros para los cumpleaños

Emma Araújo SANTIAGO

SANTIAGO

Crónica | Un ejemplo de cómo la demografía incide en el servicio público El Ayuntamiento de Oroso empieza a ceder un gimnasio en el multiusos de Sigüeiro y a poner monitores para que los niños puedan festejar sus aniversarios sin salir del concello

20 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?l incremento de la población infantil que experimenta el área metropolitana de Santiago ha obligado a los concellos a ponerse las pilas y a ofrecer servicios impensables hace sólo unos años. Algunas de estas iniciativas, como los talleres de Navidad y verano para niños con padres que trabajan, fueron pioneras en Ames, pero enseguida se exportaron a ayuntamientos vecinos como Oroso. Lo mismo ocurrió con el servicio de desayunos y traslado al colegio para los escolares cuyos padres tienen que madrugar. A estas iniciativas, que tienen un marcado carácter de servicio público, se añaden otras más relacionadas con el ocio de las familias. Éste es el caso de la planificación de cumpleaños que ofrece el Concello de Oroso: los sábados de 17.30 a 20.00 horas cede la utilización del gimnasio del centro de usos múltiples para las fiestas de aniversario de los más pequeños del lugar. Una pionera Raquel Pérez Breijo, vecina de Oroso, ha sido, a sus diez años de edad, una de las primeras en celebrar su fiesta de esta manera. Y lo hizo bajo la tutela de dos monitoras que forman parte de la empresa que ofrece los desayunos escolares. Este servicio funciona por la demanda de los padres y lo hace a un módico precio. Las invitaciones, los juegos con los monitores, bizcocho de chocolate y chucherías tienen un precio de 65 euros para diez invitados. Si el número aumenta, el coste se eleva en tres euros por cada niño. Raquel estuvo arropada ayer por todos sus amigos, en su práctica totalidad procedentes de otros municipios pero asentados en Oroso desde hace varios años. Con ello se consigue mucho más que evitar el traslado a Santiago para este tipo de fiestas: asentar la población en zonas que aspiran a quitarse el sambenito de ciudades dormitorio y fomentar el sentimiento de arraigo entre los nuevos habitantes.