Testimonios | Eladia Lamela y Julia Noya
06 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Verdía es una parroquia del norte de Santiago donde la única telefonía segura es la fija. Si alguno de sus vecinos quisiera optar por dar de baja la línea de siempre volvería a vivir una situación similar a la de 1875, un año antes de que Graham Bell pariese un invento genial. Elida Lamela Iglesias vive muy cerca de la estación del ferrocarril, pero si desea mantener una conversación por su móvil debe salir a la calle. Ni siquiera vale asomarse a la ventana; «dentro non funciona; saio fóra, alí para a porta», comenta. Nunca se planteó dar de baja el fijo, y el móvil sólo lo tiene para «cando vas fóra, por se pasa algo ou por algunha emerxencia». En dirección a Verdía, la señal del móvil pierde fuerza en algunos puntos de la carretera entre A Sionlla y el núcleo parroquial. Se torna prácticamente inexistente en la entrada al pueblo y, a medida que se avanza, se incrementa muy ligeramente, «pero algúns terminais non teñen gota dela», comenta Ricardo Sismonde, un transportista que padece muchas dificultades con la comunicación en algunas zonas del lugar. Tampoco Julia Noya Otero ha pensado en deshacerse del fijo. «É imposible, porque non teriamos teléfono na casa (...). Para falar polo móbil saio á rúa, aquí dentro non funcionan», relata con resignación. La idea de pasarse definitivamente al celular y desconectar los cables es algo que rechazan en Verdía. El razonamiento más empleado es: «Entón estariamos incomunicados». Elida Lameda reconoce que la mayoría de los vecinos de la aldea tienen móvil, pero «só para cando non estamos na casa». Frente a la imposibilidad que sufren los de Verdía de deshacerse de la línea fija, están algunos de los nuevos vecinos de la calle Monte Pío, en Casas Novas, que están obligados a ser clientes de operadoras de móvil, ya que carecen de línea convencional. A sólo cincuenta metros de la casa del presidente de la Xunta, la única opción para acceder a las nuevas y viejas tecnologías es la telefonía móvil. En Monte Pío, los nuevos vecinos no pueden elegir: o celular, o celular.