Crónica | La visita de Encarna Otero y Bugallo a una flamante promoción Los 57 pisos de la torre de Pontepereda recién inaugurados elevan a 1.800 las viviendas públicas entregadas hasta el momento en la ciudad; otras 2.200 se encuentran en trámite
30 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Los nuevos moradores de la torre de Conxo recibieron ayer las escrituras de los 57 pisos protegidos ofertados por el IGVS, y hoy podrán habitarlos sin ningún problema. La Xunta da carpetazo de esta forma al séptimo polígono público (250 viviendas) fraguado mediante la firma de un triple convenio entre el Ejecutivo gallego y el local, que contempla quince suelos. El ramo fue colocado (con la salvedad de algún bloque suelto) en las urbanizaciones de Salgueiriños, Cancelas-Mallou, O Avío, Belvís, Pontepereda, Volta do Castro y Fontiñas, éste último promovida por el Ayuntamiento. Las demás corresponden al IGVS. A punto de caramelo están los polígonos de Meixonfrío y Castro de Abaixo. El inmueble de Pontepereda, con nueve plantas es por el momento (en breve le seguirá el de As Cancelas) el de mayor altura de miras entre los edificios públicos ya rematados. La directora xeral de Fomento e Calidade, Encarna Otero, y el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, pudieron comprobar la hermosa panorámica de la ciudad que ofrecían las terrazas de la última planta. Y los pocos huecos urbanizados de un Conxo en el que hace unos años se veía el solitario aserradero de José Benito rodeado de eriales. Lo decía el alcalde mientras oteaba el barrio extendido como una alfombra a sus pies. Las vistas son preciosas desde las plantas altas, pero todo el edificio rezuma calidad, a tenor de lo observado. Es una de las exigencias de la Xunta, según resaltó Encarna Otero. Tres de las 57 viviendas inauguradas van destinadas a familias numerosas y las 54 restantes contienen tres y dos dormitorios, con 70 y 65 metros cuadrados útiles. Son viviendas que intentan cubrir toda la gama de necesidades de la población. Y con precios asumibles, entre los 72.000 y los 90.000 euros, algo que «sólo se puede hacer con suelo público barato y en régimen de cooperativa con gestión profesional», según el parecer de un responsable técnico del IGVS. Estos pisos, como los demás protegidos, surgen a un precio razonable de algo más de 1.000 euros el metro cuadrado. Mucho tiene que ver ello, según Sánchez Bugallo, en el precio medio bajo de la vivienda en Compostela que reflejan las estadísticas. La elevada proporción de hogares públicos tira de las riendas del mercado. Los quince polígonos del convenio Xunta-Concello suponen 4.000 viviendas, de las cuales 1.800 están ya entregadas y otras 2.000 están en fase de construcción. Son números muy poco corrientes en los municipios españoles. El sur de Santiago acoge un segmento notable. Muy atrás queda el aserradero de José Benito, en un retazo de Santiago que tuvo personalidad jurídica propia. Pero el nuevo Conxo va alejándose de sus raíces. En el barrio estaba prevista la construcción de 5.000 viviendas, de las que ya han sido entregadas 3.000. Hay en torno a 1.200 en construcción y restan 800 para rematar el populoso barrio. Es decir, que el viejo municipio de Conxo (que no se ceñía al barrio) dispondrá de 5.000 viviendas nuevas dentro de tres o cuatro años. Y ahí es donde surge el riesgo de la pérdida de identidad. Un 90% de los nuevos pobladores, según un dato aportado por el alcalde, provendrá del exterior.