Con tacón de aguja Los establecimientos hosteleros de Santiago no han hecho muchos esfuerzos en ganarse a los clientes con su decoración
30 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El cliente noctámbulo de Santiago es un tipo bastante agradecido y no demasiado exigente. Aunque las zapatillas se quedaran pegadas al suelo del local, el gusto en la decoración fuera más bien dudoso y el renovarse o morir una frase obsoleta, los pubs de Santiago se mantuvieron a rebosar gracias a los universitarios durante el invierno y a los turistas durante el verano. Otras ciudades españolas con resonada fama nocturna y universitaria se han puesto manos a la obra para, además de ofrecer un ambiente agradable, hacerlo sobre un buen decorado. Salamanca es uno de los ejemplos hacia el que los hosteleros de Santiago deberían echar una ojeada. Sus locales de marcha son en ocasiones auténticos escenarios fijos. Desde hace años los profesionales del sector han empleado la imaginación para que alguno de sus pubs sean casi lugares de culto. En Santiago, las monedas sobre la piedra fueron una idea brillante en su momento, pero necesitan una actualización. Intentos como el de Capitol o las constantes reformas de El Retablo son algunos escasos ejemplos de intentar variar la oferta, pero que no han tenido muchos seguidores. El hecho de que la zona vieja sea un marco de por sí ya inmejorable, que las licencias para reformar el casco histórico sean un privilegio y que a los estudiantes les importe más que no se sirva botellón no implica que la inversión en los locales de hostelería sea aún una asignatura pendiente en Santiago, teniendo en cuenta, además, que el precio de las copas sí se reforma con frecuencia, y siempre con tendencia ascendente.