En directo | El ambiente en Fornelos, zona de tragedia La fosa de purines donde el martes murió Manuel Martínez tiene una decena de agujeros; por uno de ellos cayó el hombre
02 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a tragedia se cebó en la noche del martes con el lugar de Fornelos, en la parroquia de Rarís, perteneciente al concello de Teo, donde perdió la vida Manuel Martínez, al caer en un pozo negro de una granja de cerdos. El hombre, de 57 años de edad, residía en Loureiro, en la parroquia de Luou, y, supuestamente, se precipitó a la fosa cuando estaba cargando purín. Los vecinos del lugar apuntan que el fallecido conocía a la perfección la zona donde pereció, ya que había acudido allí en numerosas ocasiones con su tractor y su cisterna para llevarse abono a sus fincas. De hecho, durante la tarde, había hecho varios viajes desde la granja. El propietario de un taller colindante al criadero porcino afirma que cuando se marchó, sobre las nueve y media de la noche, vio el tractor encendido en las inmediaciones del pozo. Según cuentan los vecinos, ante la tardanza del hombre, su familia empezó a preocuparse y su hijo fue a las instalaciones de la granja para comprobar si su padre se hallaba allí. Al ver el vehículo en marcha la desconfianza se apoderó de los familiares y avisaron a la Guardia Civil, que acudió al lugar. Alrededor de la medianoche, los bomberos rescataron el cuerpo sin vida del fallecido. La granja en la que ocurrió el suceso posee un pozo negro con una parte descubierta, semivallada con un muro, y otra parte semicubierta, donde hay una placa de cemento con una decena de agujeros, por uno de los cuales se cree que cayó el hombre. El depósito de purín es un lugar frecuentado por gente de los alrededores que va allí a buscar abono para sus terrenos y, por este motivo, los lugareños se quejan de que la mayoría de las veces la verja está abierta. Los vecinos estaban ayer consternados por la noticia de esta muerte inesperada, pero se quejaban del estado en el que se encontraba la fosa séptica de la granja, que supone «un perigo para calquera que pase por alí».