?e sus cinco años en la comisaría de Santiago, Enrique de León se lleva un recuerdo «imborrable». «He vivido los mejores años de mi vida profesional; la gente de Santiago es excepcional, maravillosa, empezando por el alcalde y por todos los concejales. La policía local tiene con nosotros una relación excepcional, nos ayudamos y nos reunimos permanentemente», dice. -Pocas, quizás ese incipiente nacionalismo radical independentista, que sale de vez en cuando, es la única cosa que puede dejar cierto mal sabor de boca. Aquí vivimos momentos de gran tensión. Recuerdo cuando en el 2002 se celebraron las reuniones europeas y coincidió con los movimientos antiglobalización. Eso es lo bonito de esta profesión. -¿Qué consejo le dio a los nuevos agentes que acaba de recibir la comisaría? -Básicamente, que esta es una profesión preciosa, pero que hay que ejercerla con vocación. Si vienes a ella sólo como modus vivendi eres un fracasado en la policía; si tienes vocación, triunfas. Y, segundo, que tenemos gran prestigio y que somos una de las instituciones mejor valoradas del país. Todo esto es un trabajo del día a día que tardas años en conseguirlo y que puedes perderlo en un momento. -¿Se llega por vocación? -Hay de todo. Pero se nota pronto. Un elevado porcentaje llega con vocación; es una profesión sacrificada. Aquí sí que no hay no hay horario.