«La gente se siente segura en esta ciudad»

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Entrevista | Enrique de León Calviño Tras cinco años dirigiendo las instalaciones de Rodrigo de Padrón, el 3 de agosto deja el cargo con un solo sinsabor, «el incipiente nacionalismo radical independentista»

26 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?nrique de León Calviño cumplirá 62 veranos el 3 de agosto. Será una fecha especial para el comisario en Santiago del Cuerpo Nacional de Policía, dado que va a marcar el inicio de una nueva etapa en su carrera. Después de 38 años de profesión y tres antes de la edad prevista para colgar los galones, deberá pasar a la llamada segunda actividad, que viene a ser como una antesala de la jubilación. Llega a este punto de su vida después de haber pasado un Apóstol 2006 que se temía terrorífico y al final se quedó en nada, apenas unas pintadas. «La gente se siente segura» en Compostela, dice orgulloso. -Ponga usted la escena. Mi primer destino fue Barcelona, en enero de 1968. Cuando me incorporé, estaba todo en plena ebullición. -¿Mirar hacia atrás le produce nostalgia o temor a lo que le viene encima, es decir, está preparado para esa antesala de la jubilación? -Tal como soy, no voy a estar sin hacer nada. Esta es una circunstancia que se espera desde hace tiempo; todos sabemos que, llegados los 62, hay que dar el paso, y ya está. -Ha llegado el momento de balances: cinco años en Santiago con unos resultados de seguridad excelentes... -Cuando llegué aquí ya había una tendencia a la baja de los índices de delincuencia. Y, año tras año, se siguieron reduciendo. Es evidente que la delincuencia cero no existe, pero en Santiago la mayoría son faltas, y los delitos tampoco son cuestiones de gran calibre. Salvo excepciones. Es una ciudad tranquila y además, cuando hablo con la gente, las asociaciones de vecinos, los comerciantes o los empresarios todos me transmiten que se sienten seguros en esta ciudad. -¿Qué tipo de delitos se cometen en Santiago? -La gran mayoría son faltas, y los delitos no tienen una gran repercusión en ese sentimiento de seguridad. -También ha habido sucesos sonados, con autores de fuera de la ciudad... -Efectivamente, cuando se produce una cuestión sonada, sus autores no son de aquí. Son casos esporádicos, muy extraños y, cuando se producen, en un 99% son obra de individuos de fuera de Santiago. Recuerdo los lituanos de los alunizajes de Jael, o los del atraco del otro día en Caixa Galicia, también identificados. -¿Cuál es el secreto para mantener la seguridad? -Hacemos mucha labor de prevención, con la policía en la calle. -Hay quien piensa que ver mucha policía en la calle es síntoma de lo contrario. -Todo lo contrario. A los que les preocupa esto es a quienes los que temen algo. Yo, desde luego, como ciudadano normal, prefiero ver a la policía porque tengo a quien recurrir. -El reciente incremento de policías le viene de perlas para despedirse, ¿no? -Hasta ahora había un déficit de personal general, y cada plantilla tenía que asumir un porcentaje de éste. A pesar de eso, Santiago siempre fue bien tratada, porque Santiago es especial y emblemática.