Reportaje | Las demandas de una aldea de Padrón «olvidada» por las administraciones Fomento expropió hace diez años unas casas para ampliar la N-550 y reducir los riesgos de atropello, pero el proyecto aún hoy está parado y las viviendas, en ruinas
21 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A Ponte tomó el relevo de otro núcleo padronés (Pazos) en dar una mala imagen del municipio. Y es que el propio gobierno local reconoció en más de una ocasión tener las manos atadas para sacar adelante una obra que depende del Ministerio de Fomento y que se remonta a una década atrás, tiempo aproximado que llevan expropiados los bienes necesarios para la ampliación de la N-550 a su paso por A Ponte, en el límite con la provincia de Pontevedra. Entre esos bienes, varios inmuebles que, con los años, han acabado por casi derrumbarse y, en algún caso, ser un «nido de ratas», tal y como cuentan en A Ponte. Y al igual que sucediera en Pazos, Fomento demora las obras con el consiguiente perjuicio para los habitantes de A Ponte y para la imagen del lugar. Lo cierto es que el primer núcleo de Padrón tras cruzar la provincia de Pontevedra semeja un lugar «en ruinas», como si se entrara en un municipio que «acabara de sufrir una guerra», de acuerdo con los vecinos, cuya versión apoya el portavoz independiente en el Concello. De hecho, Eloy Rodríguez defenderá en el próximo pleno una moción para poner fin a esta situación. Una de las consecuencias más alarmantes de no ampliar la N-550, pese a estar expropiados los bienes afectados, es la falta de aceras entre la villa y el puente que divide las provincias de A Coruña y Pontevedra. Ello obliga a los peatones a caminar por la N-550 con el consiguiente peligro que supone la circulación diaria de unos 30.000 vehículos, según distintos cálculos. Aún así, siempre hay quien se «atreve» a caminar por dicho tramo pese a que, según algunos lugareños, la iluminación no es la más adecuada. Pero hay más demandas. A Ponte quiere que la futura variante de Padrón, una vía proyectada para sacar el tráfico de la villa padronesa, se prolongue al otro lado del río Ulla y, de esta manera, liberar la aldea de coches. Asimismo, los vecinos quieren que se pinten líneas discontinuas en la N-550, a fin de dar acceso a las viviendas. Ya a nivel de competencia municipal, A Ponte expuso a la CIPa en una reunión mantenida días atrás la necesidad de arreglar las pistas de acceso a las casas así como la conexión del alcantarillado. Ya en la escuela unitaria, piden que se acondicione «dunha vez por todas» el patio y se habilite un aula para que los niños puedan jugar en ella los días de lluvia. Éstas y otras necesidades convierten al núcleo de A Ponte en un «lugar olvidado», como dicen sus propios habitantes.