Católicos con todas las de la ley

Nacho Mirás SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

En directo | Sacramentos tardíos Numerosos jóvenes que pretenden casarse por la Iglesia recibieron en San Fernando la confirmación y uno incluso el bautizo y la primera comunión

10 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El Vaticano es claro: con la Iglesia, o se está o no se está, no valen medias tintas. La parroquia de San Fernando, en el Ensanche, fue a última hora de la tarde del viernes escenario de una ceremonia marcada, precisamente, por la voluntad de cumplir con «todas las de la ley» por parte de un buen número de no tan jóvenes que fueron confirmados en su fe católica por el arzobispo. ¿Y por qué tan mayorcitos a la hora de la confirmación? Algunos podrán pensar que nunca es tarde para renovar el compromiso con Dios. Otros son libres de creer que el sacramento administrado el viernes en San Fernando por el arzobispo, Julián Barrio, es una condición previa y obligatoria a otro sacramento: el del matrimonio. A unos y a otros no les faltará razón. De todos los jóvenes en edad casadera que fueron ungidos con el santo crisma, destaca el caso de uno por poco frecuente: en la misma eucaristía, y de manos del arzobispo santiagués, recibió las aguas bautismales, la primera comunión y la confirmación, cumpliendo así todas y cada una de las condiciones indispensables para casarse ante los ojos de Dios. Al comienzo de la ceremonia, el joven evitaba hacer cualquier comentario a este periódico, apelando a su intimidad para salvaguardarse, quizás, de las interpretaciones posiblemente torticeras de los medios de comunicación. Y, por nuestra parte, salvaguardado queda. Otra cosa es que el párroco de San Fernando, Manuel Cacheda, desvelase ante sus parroquianos, en la misa, algunos detalles del neófito que no dejan de tener su interés. Dijo Cacheda -que también dio el nombre, aunque aquí nos ceñimos a la voluntad del bautizado- que se trata de un ingeniero madrileño afincado en Galicia y que, precisamente aquí, «ha encontrado muchas cosas». De sus palabras se dedujo que el nuevo católico está a punto de casarse y que, como sus compañeros, quiso cumplir primero con todas las obligaciones del católico. En la ceremonia del viernes quedó claro que no son pocos los parroquianos en edad casadera que no están confirmados. Y prueba de ello fue que costó encontrar padrinos a los que les hubiera sido administrado el sacramento con anterioridad, más cuando la Iglesia prefiere que sean hombres, en el caso de los hombres, y mujeres, en el caso de las mujeres. También se puso de manifiesto que, este verano, lo que no faltarán serán bodas por la Iglesia.