En directo | Exhibición de la Guardia Civil El Instituto Armado desplegó parte de sus recursos humanos y materiales para acercar su labor a los chavales del Centro de Educación Especial de A Barcia
01 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a sonrisa y la cara de emoción de uno solo de los 56 alumnos del Centro de Educación Especial de A Barcia bien vale un despliegue así. La comandancia coruñesa de la Guardia Civil movilizó ayer buena parte de su potencial material, humano e, incluso, canino, para acercar a los chavales el trabajo que lleva a cabo el Instituto Armado. A las 11.30, puntual, aterrizaba en el patio del colegio el helicóptero blanco y verde ante la atenta mirada de alumnos y profesores, que descargaron un sonoro aplauso cuando la aeronave toco tierra sin novedad. «¿Aí vén Supermán?», preguntaba uno de los chavales, auténtico apasionado de los superhéroes. Como explicaba el secretario del centro, Honorato González, la movilidad reducida de muchos de los alumnos hace conveniente acercar al centro cualquier actividad que ayude a normalizar la relación con su entorno. La Guardia Civil les ofreció la posibilidad de hacer una exhibición y la comunidad educativa lo consideró apropiado e interesante. Y, visto el éxito del despliegue de ayer, seguro que repetirán. El patio se convirtió en un improvisado parque de atracciones instructivo, en el que los alumnos pudieron subirse al helicóptero, montarse en las motos de los agentes de Tráfico o hacer sonar la benemérita sirena hasta la extenuación. En el centro de A Barcia hay alumnos con diferentes patologías como síndrome de Down, parálisis cerebral o autismo. De hacerles la vida lo más fácil y feliz posible a quienes las padecen se ocupa un equipo de 47 profesionales, entre los que hay profesores, médicos, auxiliares sanitarios, fisioterapeutas, cuidadores y personal de limpieza, cocina y mantenimiento. Veintiocho de los 56 chavales son internos y proceden de diferentes lugares, como Lalín, A Estrada, Vila de Cruces o Pontevedra. Poder tocar «O feito de que poidan ver e tocar todas estas cousas que trae a Garda Civil é moito máis atractivo que unha película, aínda que a capacidade de moitos dos rapaces é limitada», explica Honorato González. Una vez que el helicóptero elevó de nuevo el vuelo y pasó sobre las cabezas despeinadas de los de A Barcia, un perro se convirtió en el centro de atención. Era Eric, «agente» canino de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil y experto, entre otras cosas, en encontrar droga entre los equipajes que se mueven en el aeropuerto. Eric hizo una impresionante exhibición de sus dotes que entusiasmó a los niños. Y demostró su nobleza dejándose tocar, sobar y acariciar por alumnos y profesores sin rechistar ni una sola vez. El consejo de Plácido Hasta A Barcia se movió también un equipo de los Grupos de Actividades Subacuáticas (Geas), incluidos la lancha Zodiac y el traje de submarinista. Los de la Policía Judicial se trajeron el maletín de tomar las huellas y, en definitiva, fue una mañana de esas que se recuerdan. Mientras unos y otros se subían a las motos, manoseaban a Eric o se probaban la gorra del uniforme, Plácido Ares, un alumno de veinte años natural de Burres, en Arzúa, hablaba para la Televisión de Galicia. Ante la periodista y los guardias decía, todo lleno de razón: «¿Sabedes como fago eu para que non me poñan multas? Pois usando o cinturón tanto se vou diante como se vou detrás». Plácido acabó desvelando a la cámara el importe de los ahorros que guarda en su hucha: «¡Corenta e cinco mil pesetas, que son 270 euros!». Se ve que, con tanta Guardia Civil, Plácido se sentía, además de estupendamente cuidado por el equipo del centro, completamente seguro.