Arrojan una ventana por el hueco del ascensor en un edificio en obras en Padrón

Uxía López Rodríguez
Uxía López PADRÓN

SANTIAGO

MERCE ARES

22 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?l menos tres edificios en construcción de Padrón han sido objeto, en los últimos días, de actos vandálicos y robos, en algún caso con más importancia de los daños causados que de lo sustraído. Así sucedió en la obra ubicada en O Bordel, cuyo constructor presentó una denuncia formal en el cuartel de la Guardia Civil de Padrón. La valoración hecha por el responsable de la empresa cuantifica en 3.460 euros el coste de los desperfectos, mientras que el material robado -cuatro bidones de aceite de valvulina de veinte litros y varias piezas de montaje de ascensores- ronda los novecientos euros. Los hechos ocurrieron entre las siete y media de la tarde del 16 de mayo y las 8.30 horas de la mañana siguiente, tal y como se recoge en la denuncia presentada por un delito de robo con fuerza en las cosas. Tras doblar la alambrada de cierre del sótano y forzar dos puertas cortafuegos de acceso al edificio -cada una en un portal distinto y una de ellas apuntalada- los vándalos accedieron al interior. Allí abrieron las llaves de paso del agua e inundaron el local. Después, subieron a los pisos y se emplearon a fondo: tiraron pintura, barniz y aceite tanto por los suelos como por las paredes, todo ello casi a punto de ser rematado por los obreros. La violencia fue todavía más lejos cuando arrancaron una ventana y la tiraron por el hueco del ascensor. También rompieron una puerta de un armario y esparcieron el contenido de diez sacos de cemento cola. El material de fontanería y un vehículo de obra -cuyo depósito llenaron de pegamento- no se libraron de sus maniobras. Agentes de la Policía Local recogieron en el lugar limones, una jeringuilla y pastillas. Otro constructor, esta vez de la zona de A Barca, denunció que es la cuarta vez que sufre un robo en el plazo de un año. En esta ocasión, hace quince días, los cacos se llevaron la botonera y la manguera de una grúa, así como cables eléctricos. El empresario ha preferido no denunciar los hechos porque la vez que lo hizo «non serviu de nada, e aínda parece que se ríen de ti cando che ven na rúa».