El Pelegrín aún señaliza la ruta

La Voz

SANTIAGO

La señalización es una de las asignaturas pendientes del Camiño de Santiago. Y no sólo por la existencia de puntos concretos en los que puede llegar a despistar. En el centro de Melide, por ejemplo, la flecha amarilla que guía la ruta se bifurca para indicar la dirección de la zona monumental. El Concello lo resolvió con un localizador de los lugares de interés turístico, aunque la doble señalización sigue pintada en el suelo. Pero éste no es mayor problema porque si preguntando se llega a Roma por qué no a Santiago. La cuestión es que un bien patrimonial con un Premio Príncipe de Asturias en su currículo sigue sin tener una señal de identidad propia. En toda la ruta, sirven de guía, al margen de la señalización improvisada por los lugareños, los clásicos mojones de la Diputación, las mercantilizadas flechas amarillas y las señales que llevan impresa la mascota del Xacobeo de 1993. A estas alturas, habría que buscar una imagen de marca para vender el próximo año santo. La universal concha del peregrino es una opción.