La obra de los despropósitos

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

Reportaje | Un despiste obliga a levantar una calle recién arreglada Una acera de la rúa da Muíña estaba terminada en julio, pero hay que abrirla de nuevo porque se olvidaron de incluir la acometida eléctrica

11 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a rúa A Muíña, en el barrio de San Lázaro, no ha tenido precisamente suerte a lo largo de su historia más reciente. De su acondicionamiento se habló ya en el año santo 99, cuando su arreglo estaba incluido en el proyecto de rehabilitación del Camino de Santiago en el tramo de San Lázaro. A Muíña, junto a otras calles laterales de la rúa central del barrio, iba a ver transformada su estética. Pero, el presupuesto previsto no llegó ni siquiera para terminar el grueso central del proyecto, que incluso tuvo que ser completado por el Concello, después de que el Ministerio de Fomento entregara la obra y recursos al Ayuntamiento para terminar los trabajos. A lo largo del pasado año, después de numerosas quejas y recordatorios de la asociación de vecinos, se consiguió que la rúa A Muíña fuera incluida en el presupuesto municipal. La obra se ejecutaría en dos fases. La primera con un presupuesto de 1620.000 euros y la segunda se adjudicó en noviembre del 2005, en 284.000 euros. La primera fase de los trabajos se terminó el pasado mes de julio y se centró exclusivamente en la canalización y urbanización de la margen izquierda de la calle entrando por la rúa de San Lázaro. Todo iba lento, pero aparentemente parecía ir seguro. Sin embargo, no fue así. Ni mucho menos. Otra vez Hace sólo unos días, el presidente de la Asociación de Vecinos Monte do Gozo, de San Lázaro, Xermán Hermida, se sorprendía al descubrir que las aceras de la margen izquierda terminadas en julio estaban siendo levantadas. La sorpresa inicial dejó pasó a la indignación al descubrir la causa de la nueva apertura de la acera en sólo determinados tramos de la misma. No era que se hubieran descubierto deficiencias en la ejecución, sino que se «olvidaron» de la acometida eléctrica a las casas, según le confirmaron tanto los encargados de las obras como los responsables de obras del Concello. Pero al supuesto olvido de una parte importante de las canalizaciones se une también el hecho de que los vecinos de la margen izquierda de la rúa A Muíña no podrán, si quieren, conectarse a la plataforma de cable por fibra óptica R, mientras que los de la derecha si podrán hacerlo, también si quieren. La razón no es otra que el hecho de que, mientras en la margen derecha de las aceras de A Muíña se está colocando la canalización de la empresa de comunicaciones, en la margen izquierda de la misma calle no se dejó el espacio para ésta. Responsabilidades Xermán Hermida se lamentaba de los innumerables problemas que han rodeado siempre a la rúa A Muíña y, muy especialmente, a la ejecución de las obras más recientemente. Hermida también se preguntaba por la responsabilidad de los técnicos en que debían controlar que la ejecución de las obras públicas eran correctas e insistía en que los vecinos «non poden ser os que teñen que estar pendentes da execución das obras para ver si se fan o non as cousas». El presidente de la asociación recordaba que, en una ocasión, en las reuniones del Consello de Relacións Veciñais se planteó la pregunta de «quen revisa os proxectos municipais».