Reportaje | De ciudad dormitorio a jardín de Compostela Atrás quedaron los tiempos donde la luz se iba, inevitablemente, todos los domingos; hoy, este espacio es un lugar para vivir tranquilo y en familia
01 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.«Era un monte». Así de expresivo se muestra Braulio Anca Coya, uno de los primeros colonos de Os Tilos (Teo), y que lleva viviendo en la urbanización desde julio de 1982. Concebida como ciudad dormitorio de Santiago (de manera similar a Milladoiro), la urbanización está estructurada en una zona baja con chalés y jardín propio, entonces promovida por Residencial Azabache, y la zona alta, basada en edificios aislados de bajo y tres plantas, un hotel y el centro comercial, todo ello por iniciativa de la firma Jardín de Compostela. A sólo un año de cumplir su primer cuarto de siglo, Os Tilos ha logrado convertirse en todo un jardín modélico para sus casi 4.000 habitantes, la cuarta parte de todo el concello de Teo. Pero esta realidad actual costó sangre, sudor y lágrimas conseguirla. Así lo reconoce Lucita Ribadas, quien recuerda cómo con la ayuda de sus vecinos de edificio tuvieron que hacerse su propio jardín o cómo fallaba la electricidad y el agua. «La luz se iba invariablemente todos los domingos», dice. Hoy, Os Tilos lo tiene todo: agua de Aquagest, gas natural y hasta cableado de fibra óptica de R. Es la zona residencial por excelencia de Santiago, dotada de guardería, colegio, parque infantil, polideportivo, piscina, centro de salud, amplias zonas verdes y deportivas, transporte público que llega al centro de la ciudad en diez minutos y, para los católicos practicantes, hasta iglesia propia. Toda la oferta comercial y de ocio se encuentra concentrada en un único centro comercial, que cuenta con supermercado, librería, bares y otros establecimientos. ¿Cómo fue posible semejante milagro en plena época de especulación urbanística? Los colonos Para el profesor Rubén Lois González, «en los ochenta un buen número de compostelanos de elevado poder adquisitivo y empleo estable deciden marcharse a las afueras, con lo que se consolida una auténtica aglomeración en torno a la capital de Galicia». Surgen, así, Os Tilos, Milladoiro y Bertamiráns, tres modelos diferentes de grandes promociones inmobiliarias, posibilitadas mediante la irrupción de nuevos funcionarios, docentes y sanitarios. Los jóvenes santiagueses que en los ochenta comenzaban su vida laboral y familiar al tiempo que bailaban al ritmo de Que digan misa, de Tino Casal, O tren de Dobarro o la incipiente música celta de Milladoiro optaron por Os Tilos porque era como vivir en la aldea justo al lado de la ciudad. Tuvieron hijos aunque no sabían dónde escolarizarlos y plantaron árboles, y algunos hasta tuvieron tiempo para escribir algún libro.