Entrevista | Ana Vallés La artista aboga por dejar vía libre en Galicia a un auténtico teatro público y anuncia que este año habrá festival «En pé de pedra», y más revitalizado
18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Surgida del teatro de títeres con su compañía Matarile Teatro, con el paso de los años la ferrolana Ana Vallés se ha ido consolidando como una de las más destacadas directoras del panorama teatral contemporáneo, no sólo gallego sino español. Estos días asiste como directora y espectadora -no se pierde una sola función- al estreno de su primer montaje para el Centro Dramático Galego (CDG), Illa Reunión , un lúdico y divertido viaje metafórico a un espacio utópico que discurre por las fronteras del teatro, la danza y la música, al igual que Historia natural , su anterior espectáculo dirigido al frente de Matarile y que está nominado a cinco premios María Casares. La directora ha sido invitada también por José Luis Gómez para impartir un curso en el Teatro de La Abadía. -¿Está satisfecha del resultado de este su primer montaje con el CDG? -Sí, y nos llegan buenas noticias del público, de gente que incluso ha repetido. Esto nos resulta satisfactorio porque hay tradición de repetir una película pero una obra de teatro es más infrecuente. -Pero tras diez funciones, parece que la baja asistencia de público no se corresponde con el nivel de la producción y la calidad del espectáculo. -No se está correspondiendo con el esfuerzo del equipo escénico que se está dejando la piel en cada función, porque el espectáculo ha cogido ya un cuerpo y un peso muy importante. -Con «Illa Reunión» parece que ha querido hacer una especie de «Historia natural II» o un «remake» de esta obra. -No. He tratado de seguir en una línea de trabajo, que es la mezcla de teatro, danza y música en escena, y la participación de los músicos como personajes. Yo tuve el privilegio de que cuando Ánxeles Cuña me invitó a dirigir en el CDG me dio libertad de elegir mi propio equipo. Yo llamé a las personas con las que ha trabajado y algunas nuevas, por eso esa apertura a actores jóvenes que nunca habían trabajado en el CDG, algo novedoso. -¿Piensa que esta línea debe servir como referente de una nueva forma de trabajar en el CDG? -Creo que sí, siguiendo la idea que tenía Ánxeles de abrir el teatro, que no sea algo casi privado, como en la etapa anterior, de acceso para un sector determinado de la profesión. Ir hacia un auténtico teatro público en el que quepan todos los profesionales. -Aún parece que fue ayer cuando Matarile comenzaba con «Hamletmachine» su salto al teatro y pocos daban un duro. ¿Volvería a recorrer ese camino como lo hizo? -Lo haría todo, y lo que dejé de hacer también lo dejaría de hacer, incluido el cierre de la sala Galán, e incluido Hamletmachine . Creo que fue el mejor error que hicimos. A mí me apasiona hacer teatro. No concibo plantearme la vida de otra manera. -Quisiera saber si el cierre de la Galán fue también otro de los mejores errores que hicieron y si es posible que su reapertura pueda un día llegar a no serlo -La reapertura no es posible si no hay unas condiciones para que la sala se pueda mantener, pues no tiene sentido seguir con el nivel de precariedad. Podríamos continuar, pero no nos parecía profesional ni digno, y tampoco íbamos a pervertir nuestro proyecto para que nos apoyasen. Nosotros tenemos un plan ideal para la sala, pero no hay las condiciones políticas para desarrollarlo. Cuando las haya, lo presentaremos. -¿El festival de danza En Pé de Pedra correrá la misma suerte? -No, En pé de pedra continuará, y de hecho estamos ahora en plena organización del festival. Ha habido conversaciones con la Consellería de Cultura para aumentar algo los presupuestos, porque el festival no puede estancarse y tiene que revitalizarse cada año.