«Es un mundo difícil, todos creen que son comisarios»

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago SANTIAGO

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

Entrevista | María Jesús Reboredo Durante 25 años enseñó pintura a numerosos santiagueses y dirigió la Asociación do Traxe Galego; acaba de inaugurar la última muestra de sus alumnos; se jubila

16 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

María José Reboredo se jubila. Tiene 65 años y éste es el último en el que imparte su curso de pintura. En la Unión Protectora de Artesanos se puede visitar, hasta el día 31, la última exposición de obras de sus alumnos, que ayer inauguró y en la que participa con un cuadro. Han sido 12 en 25 años; además de 65 muestras individuales y 22 colectivas. Nació en Madrid un 4 de octubre, pero desde los cinco meses vive en Santiago. Tres de sus abuelos eran gallegos y la abuela paterna, madrileña. «Oposité mucho a compostelana», dice con su 75% de sangre gallega. Como muestra, su larga presidencia al frente de la Asociación do Traxe Galego, un trabajo que hizo «por amor a la tierra». -Jubilación. ¿Ha planeado qué hacer desde ahora? -Pues no tengo un plan... Pero voy a descansar más, que hasta ahora siempre iba muy atareada. Y voy a pintar, claro; quiero experimentar con algo que pueda firmar. -¿No firmó experimentos anteriores? -No, porque no me reconocía en los cuadros. Eran cosas de planetas muy bonitas, pero no me veía en ellos. -Y, ¿qué le parecen los de otros artistas? -Hay exposiciones muy buenas, y también hay auténticos bodrios. Creo que hay que tener mucho respeto por todo el arte; es algo que se aprende en esta profesión: a respetar a los demás aunque no sean de tu estilo. También es cierto que en algunas ocasiones te preguntas: «Pero... ¿¡esto es arte!?». -Usted tardó mucho en exponer, ¿por qué? -Esperé hasta estar muy segura de lo que pintaba. -Es un mundo muy competitivo, ¿no? -Sí que lo es. Es un mundo difícil y todos creen que son comisarios. A todos los pintores nos juzgan, pero yo, a estas alturas, ignoro a los que dictan sentencias; ellos están en su lugar y yo en el mío. -Tendrá también muy buenos recuerdos. -Claro, especialmente de los alumnos, a los que les debo todo. Ellos me enriquecieron mucho a lo largo de todos estos años y éramos una piña. Algunos estuvieron hasta 14 años seguidos viniendo a clase. -Les va a echar de menos. -Sí, si. Vivimos muchas cosas juntos, ahora quedarán los recuerdos, los álbumes... (se emociona, pero rápidamente se rehace) ¿qué más le puedo pedir a estos años? -¿Nunca tuvo alumnos poco talentosos? -Bueno, algunos tienen más que otros, hay mucha diferencia. Pero la pintura les servirá a todos, sirve para los momentos de soledad, como la música. -Usted la usa en clase. -Sí, porque acompaña muy bien a la pintura y calma a los niños más pequeños. Yo les digo antes de cada clase a quien vamos a escuchar y así se quedan con nombres, es una forma de aprovechar el tiempo. -¿Qué recuerdo guarda de la Asociación del Traxe Galego? -Pues muy bueno, porque es algo que hice por amor a esta tierra, a mi tierra. Pero también hubo algunos momentos tensos. Una persona que tiene un cargo fijo en Cultura me echó en cara que presidiese la asociación cuando yo siempre me he dedicado a la pintura. -¿No nos va a decir quién? -No, no. Se dice el pecado pero no el pecador. Además, hoy es un día bonito porque me visitan todos mis alumnos.