Análisis | Las repercusiones políticas del centro de As Cancelas La apuesta de los grupos municipales de gobierno por una operación de futuro incierto les coloca en una arriesgada situación; la oposición está completamente fuera de juego
09 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La operación de As Cancelas, en donde se construirá un centro comercial y una gran superficie (si la Xunta la da el beneplácito) ha arrancado una polvareda. La tradición refleja que implantar una gran área en Compostela es un proceso convulsivo. Hay experiencias para atestiguarlo. Y alguna termina desembocando en manifiestas contradicciones, como el hecho de que Área Central haya sufrido los embates del pequeño comercio, y ahora clave la lanza hasta el regatón para impedir que se asiente la gran área de As Cancelas. Ciertamente, es la entidad más perjudicada por la presencia de un centro con un rol similar, ya que las farolas de As Cancelas casi dan para iluminar el entorno del complejo de Fontiñas. Una de las sinergias físicas, aunque los empresarios de Área Central no están convencidos de las sinergias comerciales que pregona Raxoi. Pues, como decía, vuelven las convulsiones del comercio compostelano ante el aldabonazo de As Cancelas. Y con mayor intensidad, si cabe. En Vigo, la duplicación de un Carrefour grande originó conflictividad, pero curiosamente no tanto por el malestar del pequeño comercio como de otras instancias que terminaron encaminando el proceso por la vía judicial. Más cabreado está Eroski que el pequeño comercio. Cerca de aquí, en Coristanco, hubo un temor inicial que se fue esfumando cuando el comercio de la zona comprobó que los consumidores se iban a A Coruña. En Santiago, los comerciantes han puesto el grito en el cielo. Y han impreso cientos de páginas de alegaciones (en los anteriores casos no hubo ese movimiento argumental) que han ido a parar a la Consellería de Industria. Alegaciones por lo general bien razonadas en la defensa de sus intereses, que delatan la preocupación de los comerciantes compostelanos. Sólo que en algunos casos se ha hincado del diente de una forma tan desmesurada, como en el caso de Compostela Monumental, que ha dado pie a determinados sectores a situar un brazo político detrás de sus ríspidas demandas. ¿Y quién? Pues quién va a ser, si socialistas y nacionalistas están en la diana. A la expectativa El grupo popular navega entre dos aguas. Es el único grupo que no se ha mojado. Escuchó a Juan Carlos Rodríguez Cebrián y a los comerciantes, pidió que la decisión que se adoptase estuviese bien estudiada y fundamentada. Y hasta entonces. Hay que reconocer, eso sí, que mostró su disposición a un acuerdo municipal de consenso. El comercio de Santiago es, en un buen porcentaje, de extracción conservadora. Pero la liberalización de las grandes áreas tiene un tinte político similar. El mejor consejo que muchos le darían al PP es que siga envuelto en el silencio, que no tiene que decidir. A tumba abierta se han lanzado socialistas y nacionalistas. Hay una inversión potente, otras zonas le pueden comer las papas a Santiago, se crea un polo magnético y el amplio universo consumidor se frota las manos. El alcalde decía anteayer en Radio Voz que Cebrián no vota en Compostela. Lo hacen los comerciantes. Y los consumidores capitalinos. En el plano político, la apuesta de PSOE y BNG puede traerles réditos o disgustos. Las razones expuestas son tan convincentes como para aplastar cualquier acusación de neoliberalismo. Es un proyecto, en gran medida en manos de la Xunta, difícil de rechazar. Pero una operación que, si no se chafa, no se consumará antes de tres años, período que previsiblemente estará alfombrado por la polémica. Un riesgo preelectoral. Los resultados económicos aparecerán en el tablero a más largo plazo. Los comerciantes de Santiago y entorno han vaticinado pérdidas, cierres, desempleo. Un impacto que han pormenorizado en sus alegaciones. Raxoi augura más ambiente, riqueza y el soplo de mejores vientos para el comercio que sepa auparse al siglo XXI. Ese marcador se iluminará en su momento, pero lo único cierto es que hasta ahora el parto de las grandes áreas en Santiago siempre ha requerido del fórceps.